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Tal como informa la Agencia Iberoamericana para la difusión de la ciencia y la tecnología, bajo la máxima “La energía no se crea ni se destruye sólo se transforma”, químicos de la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL), México aprovecharon la energía producida por la bacteria Escherichia coli (E. coli) al momento de alimentarse de glucosa, para transformarla en una fuente orgánica de bioelectricidad capaz de iluminar un LED.

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