La iluminación hortícola empieza a encontrar aplicaciones fuera de los entornos específicamente dedicados a la producción vegetal. Nichia ha ensayado sus LED Hortisolis en un centro de jardinería de la cadena brasileña Cobasi con un objetivo diferente al habitual en agricultura indoor: mantener la calidad de las plantas durante el periodo en el que permanecen expuestas a la venta.
La prueba, desarrollada durante 45 días, buscaba responder a un problema frecuente en establecimientos comerciales ubicados en interiores. Cuando las plantas permanecen durante días o semanas alejadas de una entrada suficiente de radiación solar, pueden aparecer pérdida de color, menor firmeza de las hojas y un deterioro general que termina reduciendo su valor comercial. En determinados casos, el producto acaba siendo retirado antes de venderse.
Para estudiar hasta qué punto la iluminación puede intervenir en este proceso, Nichia colaboró con el fabricante brasileño LEDs-up en la instalación de un sistema basado en sus LED Hortisolis. Según los resultados comunicados por la compañía japonesa, durante el ensayo las pérdidas de producto asociadas al deterioro de las plantas se redujeron prácticamente a cero, mientras que se mantuvieron características como la coloración y la firmeza foliar. Algunas especies continuaron además desarrollándose durante su permanencia en la zona de exposición.
El ensayo apunta así hacia una aplicación de la iluminación hortícola situada a medio camino entre el cultivo y el retail: conseguir que la planta siga recibiendo una radiación adecuada mientras permanece expuesta como producto comercial.

Luz hortícola adaptada al entorno comercial
Uno de los aspectos que facilita esta aplicación es la apariencia de la luz emitida por Hortisolis. Frente a sistemas hortícolas basados en combinaciones muy marcadas de rojo y azul, que pueden generar una tonalidad púrpura, estos LED producen una luz visualmente próxima al blanco.
Esta característica resulta especialmente relevante en un centro de jardinería, donde la iluminación debe permitir apreciar correctamente el color y el estado de hojas y flores, tanto por parte del cliente como del personal de la tienda.
Además, estos establecimientos suelen reunir especies con necesidades lumínicas muy distintas. El reto consiste, por tanto, en proporcionar un entorno suficientemente versátil para mantener en buenas condiciones una amplia variedad de plantas durante su periodo de comercialización.

El ensayo de Cobasi apunta así hacia una nueva aplicación para la iluminación hortícola: utilizar el control espectral y el aporte de radiación artificial para reducir el deterioro del producto antes de su venta. Esta tecnología podría integrarse en espacios de retail donde la propia planta sigue siendo un organismo vivo que necesita unas condiciones mínimas de iluminación para conservar su calidad.
Para determinar el alcance real de esta aplicación sería necesario disponer de más información sobre variables como niveles de PPFD, fotoperiodo, consumo energético, especies analizadas o retorno económico de la instalación. Aun así, el piloto muestra el potencial de trasladar tecnologías desarrolladas para producción vegetal a entornos comerciales donde la prioridad es prolongar la vida útil y la calidad del producto expuesto.

Imágenes: LEDs-up®

