El Ayuntamiento de Zaragoza ha completado la primera fase de su Plan Especial de Iluminación Monumental, una iniciativa iniciada en 2025 para renovar y mejorar la iluminación arquitectónica de varios de los principales enclaves patrimoniales de la ciudad.
Esta primera etapa abarca ocho espacios y edificios históricos, con una inversión global cercana a los 500.000 euros. Las actuaciones buscan mejorar la imagen nocturna de estos enclaves mediante una iluminación más eficiente y mejor integrada en la arquitectura, al tiempo que contribuyen a reducir el consumo energético y a reforzar la puesta en valor del patrimonio zaragozano.
Entre los espacios incluidos se encuentran el antiguo Convento de San Agustín, el Museo del Teatro Romano, el Teatro Principal, el Torreón Fortea, el Museo Pablo Gargallo, la Casa de los Morlanes y el entorno de las murallas romanas y el Torreón de La Zuda. También se ha incorporado al programa la renovación de la iluminación de la fachada del Colegio de Santo Domingo.

Primera fase del Plan Especial de Iluminación Monumental
El plan comenzó con la renovación de la iluminación de tres enclaves: el antiguo Convento de San Agustín, la fachada del Museo del Teatro Romano en la calle San Jorge y la fachada auxiliar del Teatro Principal.
A estas primeras actuaciones se han sumado posteriormente otros cinco espacios vinculados al patrimonio histórico de Zaragoza: las murallas romanas del entorno de San Juan de los Panetes, el Torreón Fortea, el interior del Teatro Romano, el Museo Pablo Gargallo y la Casa de los Morlanes.
El consejero de Urbanismo, Infraestructuras, Energía y Vivienda del Ayuntamiento de Zaragoza, Víctor Serrano, ha celebrado la culminación de esta primera etapa destacando la profunda transformación que este proyecto supone para la ciudad. “La renovación de la iluminación monumental en Zaragoza representa un paso en la forma en que la ciudad experimenta, siente y proyecta al exterior su vasto legado arquitectónico”, ha valorado el consejero.

Aspectos técnicos de las intervenciones
La precisión técnica ha marcado las intervenciones realizadas en esta primera fase del plan. Uno de los proyectos más destacados es el desarrollado en el entorno de las murallas romanas y el Torreón de La Zuda, donde el diseño de iluminación se ha planteado para reforzar la volumetría de la torre y hacer más perceptible la textura de los lienzos de la muralla durante la noche.
El Servicio de Arquitectura ha instalado un total de 64 luminarias, con una potencia conjunta de 959 W. La solución combina proyectores destinados a proporcionar la iluminación general del conjunto con 21 equipos de óptica ancha que distribuyen la luz sobre la superficie de sillería de la muralla. A ellos se suman 35 luminarias compactas integradas en el entorno que generan un efecto de hoja de luz, utilizado para remarcar perfiles y determinados elementos arquitectónicos. Todo el sistema trabaja con luz blanca cálida y elevada reproducción cromática, buscando además una integración visual adecuada con los cipreses situados en el perímetro del conjunto.

En el Torreón Fortea, la nueva iluminación se ha diseñado para reforzar la relación entre el cuerpo horizontal del edificio y el volumen vertical de la torre. En las plantas inferiores se han instalado luminarias lineales en los balcones, con ópticas orientadas a proporcionar una iluminación frontal controlada sobre ventanas y fachada.
En los niveles superiores, la solución recurre a luminarias compactas capaces de generar una hoja de luz de 180 grados sobre los dinteles interiores de las ventanas. Esta disposición crea una secuencia vertical de luz que ayuda a definir la parte superior del edificio y a mantener legible su composición arquitectónica durante la noche, sin recurrir a una iluminación uniforme de toda la fachada.

A pocos metros, en la misma plaza, la fachada del Museo Pablo Gargallo incorpora también una nueva iluminación arquitectónica basada en tecnología LED. La solución permite reducir el consumo y las necesidades de mantenimiento, al tiempo que ofrece una buena reproducción cromática y mayores posibilidades de control sobre la instalación. Las ópticas seleccionadas se han adaptado a las características del palacio renacentista para mejorar la lectura nocturna de la fachada y limitar el deslumbramiento sobre el espacio peatonal.
En la Casa de los Morlanes, el proyecto se ha desarrollado con el apoyo del software de cálculo lumínico DIALux evo, utilizado para analizar la distribución de la luz y ajustar los niveles de iluminancia sobre la fachada. Esta simulación ha permitido definir con mayor precisión la posición y orientación de los equipos, manteniendo una combinación de luces y sombras que ayuda a resaltar relieves y elementos arquitectónicos sin alterar la percepción del conjunto durante el día.
La actuación en el Museo del Teatro Romano Caesaraugusta ha incluido, por su parte, la renovación de la iluminación situada en la estructura de la cubierta protectora. Se han instalado 18 nuevos proyectores LED en sustitución de los equipos anteriores ubicados entre los pilares: nueve destinados al arco interior del museo y otros nueve al arco exterior.
La intervención ha requerido además la ampliación de circuitos y la ejecución de nuevas derivaciones eléctricas. Aprovechando los medios auxiliares instalados para acceder a la cubierta, se retiró también un antiguo proyector situado en la escalera de acceso y se colocó una malla destinada a evitar la nidificación de aves. El conjunto de los trabajos realizados en el Teatro Romano ha contado con un presupuesto de ejecución superior a 178.000 euros.

El plan tendrá continuidad en una segunda fase. La Dirección de Arquitectura ya trabaja en el análisis de nuevos enclaves y en la redacción de los próximos proyectos técnicos, con el objetivo de seguir ampliando la renovación de la iluminación monumental de Zaragoza bajo criterios de eficiencia energética, integración arquitectónica y control de la luz.
Imágenes: Ayuntamiento de Zaragoza

