Schréder ha anunciado la adquisición de EdgeMachines, empresa australiana especializada en sensores urbanos de bajo consumo e inteligencia artificial frontera. La operación llega tras un año de colaboración entre ambas compañías en proyectos internacionales y refuerza la estrategia de Schréder de utilizar la infraestructura de alumbrado exterior como una red distribuida capaz de generar datos urbanos en tiempo real.
La integración de EdgeMachines permitirá ampliar las capacidades de Schréder EXEDRA, la plataforma de gestión de alumbrado inteligente de la compañía, incorporando nuevas funciones de monitorización y análisis urbano. A través de un único panel centralizado, EXEDRA puede reunir información procedente de la red de iluminación y de sensores instalados en el espacio público para ayudar a las ciudades a comprender mejor sus patrones de movilidad, ocupación y uso del entorno urbano.
La colaboración entre ambas empresas ya se había materializado en el desarrollo e implementación del sensor Schréder SENSE ONE, basado en tecnología de EdgeMachines. Este dispositivo procesa los datos directamente en el borde de la red, es decir, en el propio sensor o cerca del punto donde se genera la información. Este enfoque reduce la necesidad de transmitir grandes volúmenes de datos a través de redes de gran ancho de banda y permite convertir las señales captadas por el sensor en información operativa antes de que los datos abandonen el dispositivo.
Esta arquitectura resulta especialmente relevante en aplicaciones urbanas, donde la gestión de la información debe combinar utilidad operativa, eficiencia en las comunicaciones y criterios de privacidad. Al procesar los datos localmente, SENSE ONE puede generar indicadores en tiempo real sobre tráfico, presencia peatonal, ocupación de espacios, disponibilidad de aparcamiento o condiciones ambientales, sin depender necesariamente del envío continuo de datos brutos a una plataforma remota.

Una red de alumbrado convertida en infraestructura de datos urbanos
Según Schréder, la tecnología desarrollada junto a EdgeMachines ya se encuentra desplegada en más de 20 ciudades de Europa, Australia y Nueva Zelanda. En estos proyectos, la infraestructura de alumbrado existente se ha utilizado como soporte para una red de datos urbana, añadiendo capacidades de sensórica y análisis sin necesidad de crear una infraestructura completamente nueva.
Uno de los ejemplos citados por la compañía es la ciudad de Logan, en Australia, donde el sistema permite controlar la velocidad de los vehículos y contabilizar tanto el tráfico rodado como el tránsito peatonal. Esta información puede utilizarse para mejorar la seguridad vial, analizar patrones de movilidad y apoyar decisiones relacionadas con la gestión del espacio público.
En Portugal, el Ayuntamiento de Oeiras está utilizando la solución para monitorizar la gestión de multitudes y la calidad del aire, además de ofrecer información en tiempo real sobre plazas de aparcamiento disponibles. En este caso, la plataforma combina distintas capas de información urbana sobre una misma infraestructura, lo que permite conectar datos de movilidad, medio ambiente y uso del espacio público.
Para Schréder, uno de los factores que ha facilitado esta integración ha sido el diseño abierto de EXEDRA. Philippe Felten, consejero delegado de la compañía, señala que la interoperabilidad fue uno de los principios básicos de la plataforma, lo que permitió incorporar desde el primer momento la tecnología de detección y procesamiento de EdgeMachines. Con la adquisición, Schréder incorpora internamente este conocimiento y refuerza su capacidad para desarrollar servicios urbanos vinculados a la red de alumbrado inteligente.
Las capacidades de detección desarrolladas durante la colaboración entre ambas compañías son compatibles con el estándar Zhaga y con otras interfaces habituales en iluminación viaria, ya presentes en muchas instalaciones desplegadas. De este modo, los datos vinculados a movilidad, monitorización ambiental, estacionamiento u ocupación de espacios públicos pueden incorporarse sobre activos ya instalados, sin necesidad de plantear una infraestructura completamente nueva.
El resultado es un modelo de despliegue más gradual y eficiente. En lugar de planificar nuevas columnas, financiar redes adicionales o afrontar largos ciclos de implantación para cada servicio, las ciudades pueden superponer nuevas capas de inteligencia urbana sobre su propia red de alumbrado. Esto permite aprovechar mejor los puntos de luz, las conexiones eléctricas y las interfaces ya disponibles, reduciendo costes, plazos y complejidad técnica frente a un planteamiento desarrollado desde cero.
Imágenes: Schréder

