Enclavado a más de mil metros de altitud, en pleno valle de Aísa, el pueblo pirenaico de Sinués ha renovado su alumbrado exterior para adaptarlo a los estándares actuales de eficiencia y sostenibilidad. La intervención, promovida por el Ayuntamiento de Aísa, ha respondido a tres objetivos principales: reducir el consumo energético, preservar la calidad del cielo nocturno en un entorno de alto valor natural y astronómico, y mantener la coherencia estética con la arquitectura tradicional del lugar.
La actuación, aunque modesta en tamaño por tratarse de un pequeño núcleo rural, concentra muchas de las cuestiones clave que hoy marcan la evolución de los proyectos de alumbrado público en entornos patrimoniales y de alta montaña: desde la compatibilidad con criterios Starlight y de biodiversidad hasta la resistencia de los materiales frente a condiciones climáticas extremas.

Patrimonio, ruralidad y paisaje nocturno
Sinués pertenece al municipio de Aísa, en la comarca oscense de La Jacetania, un territorio atravesado por el Camino de Santiago y que conserva buena parte de la arquitectura popular pirenaica. La iglesia parroquial y el caserío de piedra forman un conjunto protegido, donde cualquier intervención debe conciliar la modernización de los servicios básicos con la preservación de la identidad histórica.
Por este motivo, la renovación del alumbrado público en Sinués no podía limitarse únicamente a garantizar la seguridad vial o la visibilidad en sus calles. La iluminación debe concebirse también como un elemento arquitectónico y paisajístico, capaz de integrarse con naturalidad en el entorno, respetar la esencia histórica del pueblo y, al mismo tiempo, reforzar su atractivo turístico y cultural.

Luminarias de diseño clásico y espectro cálido
Para iluminar Sinués se han escogido luminarias Villa XLA de ATP Iluminación de cuatro caras con Difusor Confort® y temperatura de color ultracálida de 2200 K. Este modelo, de estética clásica, encaja de manera natural en la fisonomía del núcleo urbano y aporta coherencia visual a un entorno marcado por la piedra, la madera y la arquitectura tradicional.
El uso de una temperatura de color ultracálida tiene además una justificación ambiental: la baja emisión en el rango azul del espectro lumínico (<1,63% a 440 m) contribuye a reducir el impacto sobre la fauna nocturna y sobre los ritmos circadianos, al tiempo que favorece la observación del cielo. De este modo, el proyecto cumple con los estándares Starlight, consolidando a Sinués como un enclave idóneo para el desarrollo de actividades de astroturismo y para la conservación de su patrimonio natural.

El proyecto de alumbrado se desarrolló a partir de un estudio lumínico detallado, orientado a garantizar niveles adecuados de visibilidad en un trazado urbano caracterizado por calles estrechas y acusados desniveles. El diseño alcanzó una uniformidad superior a 0,6, lo que mejora la percepción espacial y contribuye a la seguridad de peatones y conductores.
La planificación incluyó una dosificación precisa de los niveles lumínicos, evitando sobreiluminación en zonas innecesarias y preservando áreas de penumbra donde la luz artificial no resulta imprescindible. Esta estrategia permite equilibrar la funcionalidad del alumbrado con la protección del paisaje nocturno.
En el ámbito energético, la modernización ha supuesto una reducción del consumo superior al 70 % respecto a la instalación anterior, con el consiguiente descenso de los costes de explotación y de las emisiones asociadas. De este modo, la actuación se alinea con los objetivos de sostenibilidad establecidos en el valle de Aísa.

Resistencia en condiciones de alta montaña
El clima de alta montaña al que está sometido Sinués supone un desafío para las infraestructuras de alumbrado: inviernos prolongados con temperaturas muy bajas, humedad persistente, acumulación de nieve y ciclos continuos de hielo y deshielo que aceleran el desgaste de los materiales convencionales.
Es por ello que se seleccionaron luminarias diseñadas para ofrecer una elevada resistencia ambiental y mecánica. Disponen de un grado de protección IP66, que asegura estanqueidad frente a agua y polvo, y una resistencia a impactos IK10, parámetros adecuados para entornos en los que el acceso para mantenimiento resulta limitado.

Asimismo, la protección contra sobretensiones eléctricas refuerza la fiabilidad de la instalación, un aspecto relevante en redes rurales donde las variaciones de tensión son más habituales. Estas características permiten alargar la vida útil del alumbrado y reducir la frecuencia de intervenciones técnicas, optimizando el coste de ciclo de vida de la instalación en un emplazamiento de difícil acceso.

Imágenes: ATP Iluminación

