Autor: 1NCE
Desde 1NCE, multinacional de Internet de las cosas presente en más de 170 países, queremos analizar el estado de las smart cities en el panorama nacional
Aunque los municipios más avanzados tecnológicamente ya cuentan con el hardware, falta por resolver cómo mantener miles de dispositivos online, accesibles y transmitiendo información precisa de forma constante
España es el país comunitario con mayor número de smart cities, según la lista de ciudades inteligentes de la Comisión Europea. No en vano, las urbes punteras en el ámbito tecnológico se hallan en auge en el ámbito nacional: de las 140 contabilizadas a finales de 2023, ahora son más de 170. Todas ellas miembros de la Red Española de Ciudades Inteligentes (RECI), dependiente del Ministerio para la Transformación Digital y de la Función Pública.
Siendo un país vanguardista en este sentido, ¿en qué estado se encuentran estos municipios, ya están plenamente desarrollados o todavía registran algún déficit? Desde 1NCE, compañía de Internet de las cosas (IoT, por sus siglas en inglés) presente en más de 170 mercados, España entre ellos, y con más de 40 millones de dispositivos conectados respondemos a esta cuestión y analizamos el estado de modernización de las urbes digitales.
¿Bajo rendimiento?
A pesar de este formidable despliegue y de ocupar un lugar envidiable respecto a sus vecinos europeos, los proyectos de IoT (Internet of things) en smart cities continúan sin lograr los resultados previstos ni el rendimiento esperado. La causa, en contadas ocasiones, reside en el sensor que recoge, envía y analiza la información, así como crea proyecciones sobre la misma y proporciona conexión al elemento de turno: un edificio, una farola, un semáforo, un contenedor de basura, un aparcamiento, una cámara de vigilancia etc.
La conectividad, clave
Entonces, ¿dónde están los fallos? El punto crítico de error en la mayoría de las implementaciones de ciudades inteligentes no reside en el sensor, sino en lo que se denomina la capa subyacente. Así, cuatro problemas recurrentes explican la mayor parte las infraestructuras con bajo rendimiento.

Dependencia de un único operador
En algunos casos, un dispositivo conectado al IoT deja de transmitir -con todo lo que ello conlleva- cuando su única red sufre una interrupción o falta de cobertura. Las consecuencias pueden ser dramáticas para los ciudadanos, que ven afectados servicios básicos de primera necesidad. Por ejemplo, en el suministro de agua, si la entidad que la proporciona se queda de pronto sin conexión, el problema podría ser de una magnitud enorme.
¿Qué plantea 1NCE como solución a esa dependencia? El acceso a múltiples proveedores, lo cual mantiene los dispositivos conectados a la red que esté disponible en cada momento. De ahí que una de sus principales ventajas es su carácter multioperador, al apoyarse en las principales compañías de telecomunicaciones que operan en España. Si en un cierto momento una de ellas pierde la cobertura, 1NCE pasa automáticamente a otra, a la que esté disponible a cada instante para que no haya interrupciones en el flujo de transmisión.
Falta de visibilidad en remoto
¿En qué consiste esta debilidad? Pues en algo tan sencillo y obvio como que, cuando un dispositivo no comunica información como debe, implica el desplazamiento de un vehículo técnico sólo para averiguar el motivo de ese fallo. Es decir, una solución física en los tiempos de mayor y mejor comunicación a distancia de la historia.
También en esta posible circunstancia desde 1NCE ofrecemos una alternativa respaldada por la tecnología IoT: la gestión remota de los dispositivos instalados en las smart cities, que proporciona datos sobre el estado, la telemetría y el historial de aquéllos desde una central.
Rigidez en el aprovisionamiento
El tercer error más habitual en el IoT de las ciudades que presentan mayor desarrollo tecnológico tiene que ver, una vez más, con el manejo de los endpoints a distancia. Ciertos proyectos que requieren cambiar de operador o expandirse a un nuevo municipio implican tener que manipular físicamente cada unidad.
1NCE apuesta igualmente por el aprovisionamiento remoto de las SIM, por las tarjetas de circuito integrado universal incorporada (eUICC), es decir, el software o componente seguro que permite la funcionalidad de las eSIM. Gracias a esta infraestructura, cualquier usuario puede cambiar de operador o de región de manera inalámbrica.
Vida útil de la batería reducida
Finalmente, en esta lista de gaps en la modernización de las urbes digitales, hay que mencionar los frecuentes desplazamientos para sustituir baterías, que anulan el ahorro generado por los propios sensores. En otras palabras, el punto fuerte de estos aparatos -los dispositivos de 1NCE posibilitan un 40% de reducción de costes operativos- junto con la efectividad comunicacional que proporcionan.
Ante tal posible tesitura, 1NCE responde con la codificación binaria de la carga útil de los dispositivos y la reducción del tiempo de actividad para así prolongar la vida útil de la batería hasta un 70%.

Fiabilidad y disponibilidad
Teniendo en cuenta estos cuatro aspectos, a menudo se considera que la fiabilidad en la entrega de datos y la disponibilidad de los puntos finales son lo mismo, pero no es así. La fiabilidad de la entrega mide si un paquete de información enviado llega a su destino, mientras que la disponibilidad mide si es posible establecer comunicación con el dispositivo. De este modo, una red puede alcanzar una fiabilidad de entrega del 99,99% y, aun así, dejar a una ciudad incomunicada si una parte significativa de sus endpoints se encuentra inaccesible en un momento dado.
Por ello, aparece constantemente en el horizonte el concepto de conectividad, tal y como apuntábamos en las primeras líneas de este texto, siendo la disponibilidad de su red para los puntos de conexión del 99,97%. Nicolás Martínez-Fresno, director de Ventas y Marketing de 1NCE, describe “la conectividad fiable como la base sobre la que se construye una ciudad inteligente. España no tiene una brecha de hardware, tiene una brecha de activación y cerrarla no requiere reemplazar ni un solo sensor, añade.
Ahorro en las smart cities por el IoT
Cabe subrayar que el papel de Internet de las cosas es crucial en este campo, puesto que aporta soluciones para el desarrollo de ciudades inteligentes, permitiendo, por ejemplo, un ahorro de hasta el 40% en el consumo del alumbrado público, de hasta el 20% en el gasto energético de edificios inteligentes, de hasta el 12% en electricidad mediante el uso de contadores inteligentes o de hasta el 40% en combustible a través de la planificación de rutas de flotas de vehículos monitorizadas a través del IoT, según estimaciones de 1NCE.
1NCE, observador privilegiado
En último lugar, es preciso destacar que, para 1NCE, las smart cities están a la vanguardia de la revolución IoT. Con un enfoque cada vez mayor en el desarrollo urbano y la sostenibilidad, las ciudades inteligentes están adoptando rápidamente tecnologías IoT para alimentar las infraestructuras, el transporte y los servicios públicos. Actualmente, 1NCE proporciona soporte a 1.400 clientes en este ámbito (el 6% de su base de su cartera), habiendo gestionado 167 grandes despliegues en 104 países, incluida, de nuevo, España.
Imágenes: 1NCE

