La renovación del restaurante CUBUS, ubicado en la estación superior del teleférico Merano 2000, plantea un ejercicio de diseño interior especialmente interesante desde el punto de vista técnico y lumínico. El proyecto, desarrollado por el estudio biquadra, se apoya en una estrategia clara: preservar los elementos estructurales y materiales que definen el carácter del edificio original, obra del arquitecto Roland Baldi, e introducir capas contemporáneas —mobiliario, cromatismo e iluminación— capaces de reinterpretar el espacio sin desvirtuarlo.
En ese equilibrio entre continuidad y actualización, la iluminación desempeña un papel estructural, no solo como herramienta funcional, sino como recurso para ordenar visualmente el espacio, modular la percepción y acompañar la experiencia del usuario en un entorno alpino de fuerte carga paisajística.

Arquitectura y contexto
El teleférico Merano 2000, uno de los principales hitos turísticos de la ciudad de Merano, conecta el núcleo urbano con una zona de esquí y senderismo situada a 2.000 metros de altitud. Sus estaciones, fácilmente reconocibles por su intenso color rojo, responden a un lenguaje arquitectónico contemporáneo que se consolidó tras la renovación integral del sistema en 2010.

En la terminal de montaña es donde se sitúa CUBUS. El restaurante fue remodelado por el estudio quadra, mediante un rediseño que respeta y preserva la identidad arquitectónica del edificio de la estación, concebido por el estudio de arquitectura Roland Baldi. El núcleo sólido de éste, ejecutado en hormigón visto, contrasta con el amplio acristalamiento de la fachada de postes y vigas, lo que da lugar a una atractiva interacción entre la solidez estructural y la transparencia abierta.
Diseño interior
Para el diseño interior del restaurante CUBUS, las nuevas exigencias funcionales y estéticas se traducen en un lenguaje contemporáneo de carácter dinámico y juvenil. La intervención introduce una selección precisa de mobiliario e iluminación que suaviza deliberadamente la geometría estricta de la arquitectura original, estableciendo un contraste equilibrado con su base estructural.

La combinación de materiales como madera, fieltro y lana, en diálogo con el hormigón y el metal existentes, construye una atmósfera interior cálida y confortable. El rojo característico de Merano 2000 se reinterpreta mediante matices cromáticos puntuales, evitando una reproducción literal. La conservación de los suelos y techos de madera refuerza la continuidad espacial y el bienestar sensorial, mientras que el nuevo mobiliario y las luminarias estructuran las distintas tipologías de asiento —mesas individuales, zonas altas y configuraciones para grupos—, aportando flexibilidad y una imagen actual en sintonía con el paisaje alpino circundante.

Estructura lumínica
Para iluminar el restaurante se ha optado por las luminarias Pluminus de Vibia, diseñadas por Diez Office. Su elección responde a una estrategia lumínica basada en la flexibilidad y la creación de un ambiente acogedor. La disposición variable de las cintas colgantes permite adaptar la iluminación a las distintas zonas del restaurante, aportando dinamismo visual y coherencia en un espacio de geometría y usos diversos.

La materialidad de las luminarias, que combina cuerda y metal, introduce una referencia indirecta a los equipamientos deportivos vinculados al entorno alpino, como el esquí y la escalada, reforzando la conexión entre el interior y el paisaje exterior.
El acabado terra red, aplicado tanto al carril como a las luminarias de esfera y semiesfera que iluminan mesas y escaleras, actúa como vínculo cromático con la arquitectura emblemática de la estación. Esta combinación de materiales y tonalidades equilibra una estética deportiva y contemporánea con una atmósfera cálida y confortable, pensada para prolongar la experiencia del usuario mientras disfruta de la gastronomía y de las vistas del Tirol.

Créditos del proyecto:
- Diseño Interior: biquadra
- Proyecto Arquitectural: Roland Baldi
- Fotografía: Tobias Kaser



