Los proyectos de interiorismo en el ámbito de las oficinas están evolucionando hacia planteamientos más próximos al entorno doméstico, donde el confort y la calidad ambiental adquieren un papel central. Esta tendencia responde a una realidad evidente: los espacios de trabajo concentran una parte significativa del tiempo diario de las personas, lo que obliga a replantear cómo se diseñan y se perciben. Aspectos como la distribución, la elección de materiales o el diseño de la iluminación dejan de ser decisiones accesorias para convertirse en elementos clave en la construcción de entornos más habitables, equilibrados y funcionales.
Un ejemplo de ello es el proyecto desarrollado por el estudio DOS-G para las oficinas de la inmobiliaria Sartoriale en Ciudad de Panamá. Situado en la parte alta de un edificio con fachada acristalada continua, el espacio se configura a partir de una premisa clara: aprovechar la luz natural como elemento estructural y, a partir de ahí, construir una atmósfera que combine funcionalidad y confort.
La luz natural refuerza así la continuidad y el carácter acogedor de los espacios, sobre los que se integran distintas luminarias de Vibia que complementan la escena lumínica y contribuyen a ajustar el ambiente a las necesidades de uso, manteniendo una sensación de confort equilibrada.

Hospitalidad y diseño
Inspirado en los valores asociados a la hospitalidad italiana —origen de la propia compañía—, el espacio se concibe como un entorno que busca acoger tanto a empleados como a visitantes en condiciones próximas a las de un ámbito doméstico. Esta intención se traduce en una organización donde cada zona transmite una sensación de cercanía, apoyada en un lenguaje que combina artesanía, tradición y un alto grado de personalización en los detalles.

Estos principios se trasladan también al planteamiento lumínico, donde la presencia de Vibia se materializa a través de distintas luminarias integradas en el conjunto. Más allá de su aportación formal, estas soluciones contribuyen a definir la atmósfera de cada espacio, adaptando la iluminación a los diferentes usos sin perder coherencia global. La distribución funcional incluye una zona de acceso, una cocina con comedor, una sala equipada con proyector, cuatro puestos de trabajo, además de un estudio y una biblioteca, configurando un entorno diverso donde la iluminación acompaña y refuerza cada una de estas áreas.

Continuidad espacial y precisión lumínica
La configuración rectangular del espacio, resuelta mediante áreas abiertas conectadas por planos verticales parcialmente permeables, facilita una entrada de luz sin interrupciones, generando unas condiciones visuales homogéneas que acompañan la actividad diaria. Cada ámbito se organiza para favorecer tanto la interacción como el trabajo individual, manteniendo una lectura espacial continua.
En la zona de comedor, sobre la mesa se disponen diferentes luminarias de la colección Cosmos, diseñadas por Lievore Altherr Molina, que configuran una composición suspendida a distintas alturas. La variación de tamaños y posiciones introduce una iluminación ambiental equilibrada, integrada con los tonos y materiales del interiorismo.

A lo largo de la fachada acristalada, un escritorio longitudinal reúne varios puestos de trabajo, acompañados por luminarias de sobremesa de la colección Africa, diseñadas por Francisco Gómez Paz. Su carácter portátil y recargable aporta flexibilidad en la iluminación de tarea, adaptándose a las necesidades del usuario en un entorno de trabajo abierto.

En el espacio de estudio, la luminaria suspendida Flat, diseñada por Ichiro Iwasaki, proporciona una iluminación indirecta que envuelve el ambiente de forma uniforme, generando condiciones adecuadas para la concentración sin recurrir a contrastes excesivos.

En conjunto, la composición se apoya en una combinación de líneas rectas en la arquitectura —inspiradas en las fachadas de los desarrollos inmobiliarios de la firma— con formas más suaves en el mobiliario y las luminarias. Esta dualidad, junto a una paleta de tonos neutros y materiales naturales, contribuye a una percepción equilibrada del espacio, donde la luz se distribuye de forma homogénea y refuerza una atmósfera cálida, sin perder claridad funcional.
Créditos del proyecto:
- Architecture and design: DOS – G arquitectos Ginnette Gotti, Ivan Grippaldi
- Colaboradores: Kimberly Tello y Cesar Zamorano
- Brand concept and branding: Muchagana
- Project management and construction: Manutentio
- Fotografía: Alfredo J. Martiz


