Un análisis desarrollado por investigadores de la Universidad de Oxford y Academics for Circular Economy, con el apoyo de Signify, revela que el 74% de los proyectos de iluminación estudiados registraron beneficios económicos asociados a estrategias de circularidad. Los resultados apuntan al potencial de renovar las instalaciones existentes mediante la reparación, actualización y reutilización de componentes, evitando sustituciones completas cuando no resultan necesarias.
La modernización de una instalación de iluminación no tiene por qué implicar la sustitución completa de sus equipos. Conservar los componentes que mantienen sus prestaciones y renovar únicamente aquellos que lo necesitan puede reducir significativamente la inversión y el consumo de materiales. Así lo demuestra un nuevo estudio del Circular Economy and Sustainability Lab de la Universidad de Oxford y Academics for Circular Economy (ACE), desarrollado con el apoyo de Signify.
El informe, titulado From Energy Efficiency to Resource Efficiency: Advancing the Circular Economy in Lighting, examina 50 proyectos reales de iluminación que incorporaron estrategias de economía circular en sectores como hospitales, aeropuertos, centros educativos, oficinas, puertos, túneles e infraestructuras municipales.

Los resultados muestran que 37 de los 50 proyectos analizados (74%) registraron beneficios económicos, mientras que 36 comunicaron ahorros energéticos, con una reducción mediana del consumo del 59,5%.
La investigación plantea así la conveniencia de ampliar los criterios utilizados para evaluar las renovaciones de iluminación, incorporando a la eficiencia energética aspectos como la reutilización de materiales, la durabilidad de los equipos y el coste de las instalaciones durante todo su ciclo de vida.
Menores costes y mayor aprovechamiento de las instalaciones existentes
El análisis identifica diferentes ventajas asociadas a la aplicación de estrategias circulares. Además de los beneficios económicos registrados en el 74% de los casos, 31 proyectos consiguieron prolongar la vida útil de los activos existentes, mientras que 26 permitieron conservar materiales o infraestructuras que, de otra manera, podrían haber sido sustituidos.
La continuidad operativa también aparece como un factor relevante. En 23 proyectos se evitaron interrupciones o alteraciones del servicio, y en 20 se pudo prescindir de una renovación integral de las instalaciones.
Estos resultados ponen de manifiesto el interés de realizar una evaluación técnica de los componentes existentes antes de decidir su sustitución. En muchos sistemas de iluminación, los módulos LED, los equipos de alimentación o los dispositivos de control pueden necesitar una actualización sin que ello implique retirar carcasas, soportes, cableado u otros elementos que mantienen unas condiciones adecuadas de funcionamiento.

Uno de los ejemplos recogidos en el estudio es la modernización del Dublin Port Tunnel, en Irlanda, donde se actualizaron aproximadamente 1.800 puntos de luz aprovechando parte de la infraestructura existente. Según las estimaciones de Signify, esta intervención permitió evitar alrededor de tres millones de euros de inversión respecto a una sustitución completa por un nuevo sistema LED.
El caso ilustra el peso económico que pueden tener las operaciones de desmontaje, instalación y sustitución de componentes auxiliares, especialmente en infraestructuras donde los trabajos también pueden afectar a la continuidad del servicio.
No obstante, los investigadores señalan que la reutilización debe apoyarse en una evaluación de las condiciones reales de cada instalación, garantizando que los componentes conservados cumplen los requisitos técnicos, de seguridad y rendimiento exigidos.
De la eficiencia energética a la eficiencia de los recursos
Otra de las principales conclusiones del informe es la necesidad de incorporar la eficiencia en el uso de recursos a las decisiones de modernización del alumbrado.
Tradicionalmente, estas actuaciones se han evaluado principalmente por su capacidad para reducir el consumo eléctrico. Sin embargo, el estudio propone considerar también los materiales necesarios para fabricar, instalar, mantener y sustituir los equipos, así como las posibilidades de reparación y actualización durante su vida útil.
Este enfoque favorece el desarrollo de sistemas modulares, con componentes reemplazables y disponibilidad de repuestos, y permite valorar las inversiones mediante un análisis del coste del ciclo de vida, en lugar de atender únicamente al precio inicial de adquisición.
La investigación también identifica obstáculos para extender estas prácticas, como las dificultades de desmontaje de determinados productos, la falta de información técnica, la disponibilidad limitada de repuestos o los modelos de contratación que priorizan el coste inicial frente a la durabilidad y el mantenimiento.

Para superar estas barreras, los autores recomiendan impulsar criterios de contratación que tengan en cuenta la reparabilidad, la capacidad de actualización y el aprovechamiento de las infraestructuras existentes.
En paralelo a la publicación del estudio, Signify ha presentado Signify Circle, un programa que agrupa iniciativas relacionadas con el diseño circular, el reacondicionamiento, los kits de actualización y los modelos de iluminación como servicio (Light-as-a-Service).
Los resultados de la investigación refuerzan la importancia de evaluar qué componentes necesitan realmente ser sustituidos antes de acometer una renovación completa. Una estrategia que, cuando las condiciones técnicas lo permiten, puede reducir los costes de inversión y mantenimiento, prolongar la vida útil de las instalaciones y limitar el consumo de nuevos recursos.
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Fuente de imágenes: “From Energy Efficiency to Resource Efficiency: Advancing the Circular Economy in Lighting”, Signify-University of Oxford 2026. |

