La rehabilitación del edificio Pirelli 35, en el distrito milanés de Porta Nuova, muestra hasta qué punto la iluminación puede desempeñar un papel estructural en la transformación de una oficina contemporánea. El sistema lumínico se concibió aquí como parte de una estrategia más amplia de reutilización adaptativa, orientada a prolongar la vida útil de un inmueble heredado de los años 60 y a prepararlo para usos futuros todavía no definidos en el momento de la intervención.

El proyecto, firmado por Snøhetta y Park Associati, apostó por conservar y reconfigurar buena parte del edificio existente, reduciendo así el impacto ambiental asociado a una reconstrucción completa. En ese marco, la iluminación tenía que responder a un doble reto: por un lado, garantizar prestaciones adecuadas en términos de confort visual, eficiencia y control; por otro, ofrecer una solución suficientemente flexible como para encajar en distribuciones interiores cambiantes y en las exigencias de distintos inquilinos. Esa lógica ha acabado siendo una de las claves del proyecto, hoy ocupado por las sedes italianas de Adidas y Condé Nast.

Una estrategia Cat A pensada para cambiar con el edificio
El diseño de la iluminación interior se desarrolló en fase de Categoría A o Cat A, es decir, en una etapa en la que se construye una base técnica de calidad, pero sin asociarla todavía a un usuario concreto. Eso condicionó de forma decisiva el planteamiento del proyecto. No se trataba de resolver una oficina cerrada y definida, sino de instalar una infraestructura capaz de funcionar con distintos esquemas de ocupación, desde puestos individuales hasta áreas colaborativas o configuraciones híbridas.
Para responder a esa necesidad se optó por un sistema de downlights sobre raíl Jilly de ERCO. Al trabajar sobre raíl electrificado, la posición de las luminarias puede modificarse con relativa facilidad sin tener que rehacer la instalación, lo que simplifica futuras adaptaciones del espacio. En un edificio pensado para acoger distintos arrendatarios a lo largo del tiempo, esa capacidad de reconfiguración resulta especialmente valiosa.

La solución adoptada buscaba asimismo combinar adaptabilidad, rendimiento y continuidad visual. En lugar de recurrir a múltiples familias de luminarias, se apostó por una tipología principal capaz de responder a distintas necesidades. Ese planteamiento reduce la complejidad del mantenimiento, facilita las operaciones de ajuste in situ y ayuda a preservar una lectura unitaria del espacio. Según los responsables del proyecto interior, esa flexibilidad resultó especialmente útil durante la implantación, ya que permitió recolocar luminarias para afinar la respuesta lumínica en función de cada entorno sin necesidad de introducir cambios de mayor calado.
También es relevante que la iluminación no se entendiera aquí como el elemento estético dominante del interior. En un proyecto Cat A, el sistema debía funcionar como una capa habilitadora, neutra y técnicamente sólida, preparada para admitir futuras incorporaciones decorativas o funcionales según el carácter que cada inquilino quisiera dar a sus espacios. Esa neutralidad no implica renunciar a la calidad, sino desplazar el foco hacia la capacidad del sistema para acompañar la evolución del edificio.

Óptica, control y eficiencia para una oficina más adaptable
Desde el punto de vista técnico, el sistema instalado se apoya en luminarias de 19 W, 3500 K y 2264 lm, con distribución extra wide flood de 84°. Esta combinación permite espaciar los puntos de luz con mayor amplitud, lo que contribuye a racionalizar la instalación sin perder uniformidad ni cumplimiento normativo.
Uno de los puntos más sensibles en este tipo de entornos es el confort visual. Por eso, el sistema incorpora una rejilla antideslumbrante y un control óptico que permite mantener un valor UGR 18, adecuado para espacios de trabajo con exigencia visual y presencia habitual de pantallas.

La precisión óptica también tiene impacto directo sobre la eficiencia. Al dirigir la luz hacia las superficies útiles, se reducen pérdidas y se aprovecha mejor el flujo emitido. Esta lógica encaja con el objetivo general del proyecto: construir una base técnica capaz de ofrecer prestaciones altas sin sobredimensionar la instalación ni comprometer el rendimiento energético.
A ello se suma la integración de sensores de luz diurna, especialmente importante en un edificio con amplias fachadas acristaladas y ventanales de suelo a techo abiertos a un nuevo patio ajardinado. La entrada abundante de luz natural obligaba a introducir un sistema de regulación capaz de ajustar la aportación artificial en tiempo real. Para ello se recurrió a un esquema de control DALI-2, que permite programar escenas y regular la luz entre el 1 y el 100 % en función de las condiciones ambientales y de uso.

Esta combinación de luz natural, regulación automática y control digital contribuye a mantener niveles estables de iluminación interior, al tiempo que reduce consumos innecesarios. Pero más allá del ahorro energético, lo que aporta realmente es capacidad de respuesta. La iluminación deja de ser una instalación fija para convertirse en un sistema operativo que puede acompañar cambios de uso, transformaciones espaciales y nuevas exigencias de los ocupantes sin requerir una renovación completa.
El resultado final refuerza una idea cada vez más presente en la rehabilitación de oficinas: la calidad de una infraestructura no depende solo de sus prestaciones iniciales, sino de su capacidad para seguir siendo útil cuando el edificio cambie. En Pirelli 35, esa lógica parece haberse cumplido. La prueba más clara es que los inquilinos mantuvieron la infraestructura lumínica original y solo añadieron nuevas luminarias sobre raíl cuando lo necesitaron.

Créditos del proyecto
- Proyecto: Pirelli 35, Milán, Italia
- Arquitectura: Snøhetta, Park Associati
- Arquitectura interior: Twister Architetti Associati, Milán, Italia
- Diseño de iluminación: ESA Engineering, Milán, Italia
- Fotografía: Marcela Schneider Ferreira.
- Imágenes: © ERCO GmbH, www.erco.com


