La colección Cata, diseñada por Marina Milá para Faro Barcelona, amplía su familia de luminarias con la incorporación de dos nuevas tipologías que consolidan su planteamiento formal y material: una suspensión lineal y un aplique mural. Ambas versiones representan una evolución coherente de la propuesta original, manteniendo intactos sus principios de diseño basados en la geometría esencial, el uso de materiales naturales y una luz cálida concebida para integrarse de manera armónica en la arquitectura.
Desde su origen, Cata se construye a partir de un gesto formal sencillo pero cargado de significado: la transformación de un plano en volumen. El difusor de papel, inicialmente plano, se curva al encontrarse con una estructura de madera que define la forma final de la luminaria. Esta interacción entre materiales crea un equilibrio entre ligereza visual y presencia material que se traduce en una iluminación suave y envolvente.

La madera utilizada en la colección es fresno certificado FSC con acabado nogal, una elección que responde tanto a criterios estéticos como a consideraciones de sostenibilidad. A ello se suma un sistema constructivo desmontable en formato flat pack que facilita el transporte, reduce el volumen logístico y simplifica la instalación en proyectos de mayor escala. Esta lógica de ecodiseño forma parte de la concepción misma de la colección, en la que cada decisión material y constructiva busca equilibrar funcionalidad, eficiencia y coherencia formal.
Con la llegada de las nuevas versiones de suspensión y aplique, la colección amplía su capacidad para integrarse en distintos escenarios arquitectónicos, desde viviendas contemporáneas hasta proyectos contract en ámbitos como la restauración, la hotelería o los espacios corporativos.

Cata Suspensión: una línea de luz que estructura el espacio con precisión
La nueva versión lineal suspendida de la colección Cata pone el acento en la dimensión horizontal como recurso para organizar visualmente el espacio. Se trata de una luminaria de carácter sereno que contribuye a ordenar los ambientes sin generar fragmentación visual. Instalado sobre mesas, islas de cocina o zonas de reunión, este modelo dibuja una línea continua de luz cálida que acompaña la arquitectura y refuerza la percepción de continuidad espacial.
Su volumen ligero, casi etéreo, contrasta con una presencia bien definida que aporta equilibrio al conjunto. La tecnología se integra de forma completamente discreta: la fuente LED queda oculta en el interior de la pieza, permitiendo que la luz emerja de manera natural a través del difusor, sin interferencias formales.

Además, la posibilidad de elegir entre salida de cable central o lateral amplía sus posibilidades de integración en proyecto. Esta flexibilidad no responde únicamente a una cuestión técnica, sino que se convierte en una herramienta de diseño que facilita la adaptación de la luminaria al ritmo de los techos, a la modulación del espacio o a condicionantes estructurales específicos.
Por su lenguaje formal depurado y su capacidad para generar continuidad visual, Cata Suspensión resulta especialmente adecuada para interiores residenciales contemporáneos y proyectos contract en ámbitos como la restauración, la hotelería o los espacios corporativos que buscan aportar calidez ambiental sin renunciar a una estética sobria y contenida.
Cata Aplique: volumen contenido y ritmo vertical
La segunda incorporación a la colección es la versión de aplique mural, una tipología que introduce una lectura vertical del diseño y abre nuevas posibilidades para la iluminación de paredes y recorridos interiores.
En esta versión, el lenguaje formal de Cata se traduce en un volumen contenido que emerge desde el plano del muro. El difusor de papel tensado se mantiene sujeto por extremos de madera, creando una silueta limpia y arquitectónica que mantiene la identidad visual de la colección.

En su formato más compacto, de 18 centímetros, el aplique actúa como un punto de acento preciso. Resulta especialmente adecuado junto a cabeceros de cama o en pasillos y zonas de transición, donde contribuye a definir recorridos y a crear una atmósfera íntima y confortable.
La versión de 36 centímetros amplía este gesto y permite que la luminaria adquiera un papel más estructurador dentro del espacio. Dispuestos en serie, los apliques generan una cadencia vertical que introduce ritmo en la arquitectura interior y refuerza la lectura de los planos murales.
En ambas dimensiones, la tecnología LED permanece completamente integrada y fuera de la vista, lo que preserva la pureza formal del conjunto. La percepción se centra únicamente en la relación entre volumen, material y luz, sin interferencias visuales.
Imágenes: Faro Barcelona

