La presentación de TECTON II, la nueva generación del sistema de línea continua de Zumtobel, ha servido como marco para algo más que el lanzamiento de un producto. En torno a este desarrollo se ha articulado una reflexión técnica sobre cómo deben integrarse diseño, sostenibilidad y responsabilidad en la iluminación profesional.
La conversación, moderada por Teresa Zumtobel, reunió a perfiles procedentes del diseño industrial, la arquitectura lumínica y la estrategia de sostenibilidad empresarial, con un mensaje claro: el futuro del sector no depende únicamente de la eficiencia energética, sino de la capacidad de repensar el producto desde su concepción.

Las múltiples caras de la sostenibilidad
Las luminarias actuales deben cumplir exigencias ambientales cada vez más estrictas, pero el cambio no responde únicamente a la presión normativa. La demanda de soluciones sostenibles por parte del mercado ha evolucionado de forma paralela. Según explica Nicola Girotti, responsable de Diseño de Producto en el estudio italiano Pininfarina y socio en el desarrollo de TECTON II, el comportamiento del cliente ha cambiado de manera profunda: los usuarios analizan con mayor atención en qué invierten y priorizan productos que ofrezcan calidad y durabilidad. Ambos factores, subraya, son componentes esenciales de la sostenibilidad, ya que prolongar la vida útil reduce la necesidad de sustituciones prematuras y, por tanto, el consumo de recursos. Esta nueva sensibilidad tiene un impacto directo en el diseño industrial, que ya no puede centrarse exclusivamente en el rendimiento inmediato, sino en el ciclo completo del producto.

En consecuencia, los fabricantes no solo exploran materiales alternativos con menor impacto ambiental, sino que replantean la arquitectura de sus soluciones para facilitar el mantenimiento, la reparación y la actualización. La sostenibilidad pasa así de ser un atributo añadido a convertirse en un criterio estructural de diseño.
Sebastian Gann, Director de Sostenibilidad del grupo Zumtobel Group, señala que el concepto de sostenibilidad puede adoptar distintas prioridades en función de las necesidades específicas de cada cliente. Para responder a esa diversidad, la compañía ha definido un conjunto de reglas internas —las Circular Design Rules (CDRs)— que establecen cómo debe interpretarse la sostenibilidad a nivel de producto. Estas directrices actúan como marco común para orientar las decisiones de desarrollo y asegurar coherencia entre diseño, ingeniería y estrategia corporativa.
En el caso de TECTON II, el proceso de desarrollo se ha ajustado estrictamente a estas normas internas, que contemplan un elevado porcentaje de materiales reciclados y la posibilidad de reprocesar componentes con el fin de conservar recursos. Al mismo tiempo, las CDRs incorporan desde fases tempranas del diseño los requisitos legales y regulatorios vinculados a la sostenibilidad, especialmente en el contexto del Pacto Verde Europeo. De este modo, el cumplimiento normativo no se aborda como una adaptación posterior, sino como una condición integrada en la propia concepción del producto, tanto para el fabricante como para los clientes que lo especifican en sus proyectos.
Asumir la responsabilidad
El endurecimiento progresivo de la normativa en materia de sostenibilidad está redefiniendo el marco de actuación tanto para fabricantes como para clientes. Las nuevas exigencias europeas en términos de ecodiseño, trazabilidad de materiales y reducción de impacto ambiental obligan a replantear procesos, cadenas de suministro y criterios de desarrollo de producto. Sin embargo, más allá del cumplimiento regulatorio, el debate se sitúa en cómo se interpreta esa obligación.

Ulrike Brandi, fundadora y directora del estudio Ulrike Brandi Licht, defiende una lectura constructiva del contexto actual. A su juicio, la sostenibilidad no debería percibirse como una carga añadida, sino como una oportunidad para ejercer una responsabilidad consciente hacia el entorno y la sociedad. Esta perspectiva desplaza el foco desde la mera adaptación normativa hacia una actitud proactiva en la toma de decisiones de diseño.
En la misma línea, Raphael Petri, Vicepresidente de Marca en Zumtobel, subraya que la responsabilidad recae de forma particular en las propias compañías. Cumplir con la legislación vigente constituye un punto de partida, no un elemento diferenciador. La verdadera diferencia emerge cuando la sostenibilidad se integra en la cultura empresarial y en los procesos internos, en lugar de limitarse a un argumento comercial. En ese sentido, la compañía afirma abordar la sostenibilidad de forma amplia, más allá de los parámetros clásicos de eficiencia.
Uno de los equívocos más extendidos en el sector ha sido equiparar sostenibilidad exclusivamente con eficiencia energética. Si bien la reducción del consumo es un componente esencial, no agota el concepto. Brandi advierte que esta simplificación ha tenido consecuencias visibles, como la proliferación de soluciones con temperaturas de color poco adecuadas o tratamientos lumínicos que priorizan el rendimiento energético en detrimento de la calidad visual. Una instalación puede ser eficiente desde el punto de vista eléctrico y, sin embargo, no contribuir positivamente a la experiencia espacial ni a la percepción estética.
Asumir la responsabilidad implica, por tanto, adoptar una visión integral: considerar el impacto ambiental, la durabilidad del producto, su capacidad de actualización y, al mismo tiempo, mantener estándares elevados de calidad de luz y coherencia arquitectónica. Solo desde esa aproximación amplia puede hablarse de sostenibilidad como un criterio estructural y no como una etiqueta añadida.

Los clientes se benefician de productos concebidos desde la sostenibilidad
La reducción del número de componentes en un sistema de iluminación simplifica tanto el montaje como el desmontaje y facilita el mantenimiento a lo largo del tiempo. En TECTON II, esta lógica se traduce en una arquitectura modular que prescinde de adhesivos y clips susceptibles de deterioro, favoreciendo intervenciones más rápidas y una mayor robustez. La aparente sencillez del sistema es el resultado de un proceso de desarrollo de cuatro años orientado a optimizar cada detalle constructivo.
Zumtobel ha integrado la sostenibilidad desde la fase inicial del diseño, especialmente a través de la compatibilidad retroactiva. Las nuevas TECTON II pueden instalarse sobre carriles TECTON existentes, lo que permite actualizar proyectos anteriores sin sustituir toda la infraestructura. Esta continuidad tecnológica protege la inversión y reduce residuos.
La modularidad facilita además la adaptación de la iluminación a cambios de uso o a nuevas exigencias técnicas, ampliando la vida útil del sistema. Como señala Sebastian Gann, del Zumtobel Group, la mayor capacidad de impacto en términos de sostenibilidad reside en el desarrollo del producto. Cada vez más clientes valoran esta visión a largo plazo, donde la durabilidad y la posibilidad de actualización resultan más rentables que soluciones de menor coste inicial pero limitada flexibilidad.

Aplicación práctica
Zumtobel ha estructurado su enfoque de sostenibilidad a través de las Circular Design Rules (CDRs), un conjunto de directrices que abordan tres dimensiones del desarrollo de producto: abastecimiento circular, diseño circular y sistemas circulares. Estas reglas se apoyan en un enfoque basado en datos, orientado a medir de forma objetiva la reciclabilidad y el desempeño ambiental de materiales y componentes. Para ello, la compañía ha recopilado información detallada de sus proveedores, integrándola en herramientas de seguimiento que permiten visualizar y evaluar estos indicadores.
El mercado demanda cada vez con mayor claridad soluciones que faciliten la reutilización, la remanufactura y la reparación. En respuesta, la empresa participa en proyectos piloto que buscan impulsar modelos de economía circular dentro del sector.
Esta visión es compartida por Pininfarina, colaborador en el desarrollo de TECTON II. Según Nicola Girotti, cada proyecto se aborda considerando su impacto sobre tres grupos clave: clientes, usuarios —incluidos los instaladores— y el entorno. Mantener los niveles de calidad y rendimiento mientras se optimizan procesos y materiales requiere una colaboración estrecha entre todas las partes implicadas. Durante el desarrollo de TECTON II, ambas compañías trabajaron junto a clientes, ingenieros e instaladores para identificar necesidades reales y anticipar retos técnicos, un proceso exigente pero esencial para alcanzar soluciones viables y coherentes hasta su llegada al mercado.

Un ecosistema que genera valor
TECTON II ya está disponible en el mercado, pero el proceso de optimización continúa. Zumtobel analiza de forma constante qué componentes se repiten en distintas luminarias de su portafolio con el fin de estandarizarlos. Esta estrategia reduce la necesidad de piezas específicas y herramientas especiales, además de optimizar el espacio de almacenamiento. Como resume Nicola Girotti, son precisamente estas mejoras acumulativas las que, con el tiempo, generan un impacto positivo significativo.
Ulrike Brandi insiste en la importancia de evitar la complacencia e incorporar nuevas perspectivas que impulsen la evolución del diseño. Desarrollar productos duraderos y sostenibles es un proceso continuo que implica aprender de la experiencia y examinar los factores que provocan desgaste prematuro en soluciones existentes. A partir de ese análisis se redefinen arquitecturas más robustas y longevas.
La modularidad permite sustituir componentes individuales y reconfigurar el sistema según nuevas necesidades. En este sentido, TECTON II no se limita a ofrecer una luminaria, sino una plataforma adaptable que prolonga su vida útil y maximiza la inversión. El diseño actúa así no solo como expresión formal, sino como vehículo para comunicar calidad constructiva y durabilidad.

Fuente de imágenes: Zumtobel

