A una profundidad de entre tres y once metros bajo la nave central de la Basílica de San Pedro se conserva la Necrópolis Vaticana, un conjunto funerario formado por mausoleos, tumbas, mosaicos y restos arquitectónicos de época romana que conduce hasta el lugar tradicionalmente identificado con la sepultura del apóstol Pedro. Tras una intervención de restauración y mejora de sus instalaciones, el recinto incorpora ahora un nuevo sistema de iluminación desarrollado bajo la supervisión técnica y científica de la Fabbrica di San Pietro.

El proyecto de iluminación, en el que ha participado Zumtobel junto con la arquitecta y lighting designer italiana Alessandra Reggiani, aborda unas condiciones especialmente complejas. La escasa iluminación ambiental necesaria para preservar la percepción del yacimiento, la elevada humedad, la presencia de superficies arqueológicas sensibles y la necesidad de evitar que las propias luminarias interfieran visualmente en el recorrido han condicionado tanto el diseño óptico como la construcción de los equipos.
La actuación forma parte de los trabajos de conservación y adecuación tecnológica desarrollados en los últimos años en la Basílica de San Pedro y sus espacios subterráneos, donde la iluminación debe resolver simultáneamente requisitos de percepción visual, conservación, integración arquitectónica y resistencia ambiental.
Una transición lumínica que acompaña el acceso
El proyecto comienza ya en la escalera que conduce hasta la necrópolis. A lo largo del descenso, la temperatura de color varía progresivamente desde aproximadamente 5.700 K hasta 2.700 K, generando una transición entre las zonas superiores y el ambiente mucho más cálido y contenido del recinto arqueológico.
Esta variación ayuda a preparar visualmente al visitante para los reducidos niveles de iluminación del interior y evita cambios demasiado bruscos entre las distintas áreas del recorrido.

Una vez dentro de la necrópolis, la iluminación se organiza principalmente a partir de las superficies arquitectónicas. En el corredor principal, conocido como ITER, se han instalado luminarias lineales con tecnología tunableWhite, dirigidas hacia las paredes de mausoleos y sepulturas.
La instalación se complementa con proyectores miniaturizados y wallwashers, empleados para destacar mosaicos, relieves y otros elementos relevantes. De esta forma, la iluminación puede adaptarse a las características de cada espacio y concentrarse allí donde resulta necesaria.
Para reducir la interferencia visual de los equipos, buena parte de la infraestructura se ha instalado aprovechando la losa de hormigón construida durante las excavaciones del siglo XX. Esto permite evitar intervenciones sobre los elementos arqueológicos originales y facilita la ocultación de las luminarias dentro del recorrido.

Control espectral para proteger las superficies
Uno de los aspectos técnicos más particulares del proyecto se encuentra en la selección de las características espectrales de las fuentes LED.
La necrópolis presenta unas condiciones de humedad muy elevadas que pueden favorecer el desarrollo de microorganismos fotosintéticos sobre determinadas superficies. Por este motivo, el sistema de iluminación se ha diseñado teniendo en cuenta las longitudes de onda emitidas, buscando limitar los procesos de fotoestimulación que podrían contribuir al crecimiento de estos organismos.
La composición espectral pasa así a formar parte de la estrategia de conservación del espacio, junto con otros parámetros como la iluminancia, el tiempo de exposición o la distribución de la luz.

Otro de los retos era evitar que las luminarias se convirtieran en puntos brillantes dentro de un entorno caracterizado por niveles lumínicos bajos. Para ello se desarrolló un acabado negro específico para las lamas antideslumbrantes, elaborado en colaboración con AkzoNobel Powder Coatings y Orion.
El recubrimiento busca aumentar la absorción de la luz reflejada y reducir la luminancia aparente de los equipos desde las posiciones habituales de observación. Su tonalidad se ajustó además para favorecer la integración visual de las luminarias dentro del espacio arqueológico.

Luminarias preparadas para humedades de hasta el 100 %
Las condiciones ambientales han condicionado también el diseño constructivo de los equipos. Según los datos facilitados por Zumtobel, la humedad relativa en la necrópolis se encuentra habitualmente entre el 98 y el 100 %, mientras que la temperatura se mantiene aproximadamente entre 20 y 25 °C.

Este ambiente supone un riesgo elevado de condensación y corrosión para componentes eléctricos y electrónicos. Las luminarias utilizan por ello materiales como acero inoxidable y aluminio, acompañados de tratamientos específicos de protección frente a la corrosión.
Los componentes electrónicos se encuentran además encapsulados y sellados para limitar la entrada de humedad y reducir el riesgo de condensación. Parte de las soluciones instaladas alcanza grados de protección superiores a IP67, un requisito especialmente importante en un espacio donde las operaciones de mantenimiento deben mantenerse bajo control.
El resultado es una instalación en la que óptica, materiales y electrónica se han desarrollado teniendo en cuenta las particularidades del entorno arqueológico. La nueva iluminación busca facilitar la lectura de mausoleos, mosaicos y relieves manteniendo los equipos fuera del protagonismo visual y reduciendo al mismo tiempo su impacto sobre unas superficies históricas especialmente sensibles.

Imágenes: Zumtobel

