El Ayuntamiento de Zaragoza ha puesto en marcha una campaña de medición de los niveles de contaminación lumínica con el propósito de obtener un diagnóstico preciso previo a la ejecución del proyecto Reluzes, cuya implantación comenzará este mes de noviembre. Con una inversión de 9,9 millones de euros, la iniciativa contempla la renovación de 9.619 puntos de luz del alumbrado público y la modernización de 81 cuadros de mando, integrando sistemas avanzados de regulación y telegestión mediante tecnología LED.
Esta intervención, orientada a mejorar la eficiencia energética y reducir el impacto ambiental, forma parte de una estrategia global que continuará con la segunda fase, el proyecto ReluzYDos, destinada a sustituir otros 9.031 puntos de luz por luminarias LED y a actualizar 72 cuadros de mando adicionales. Con ambas actuaciones, Zaragoza aspira a consolidarse como una de las ciudades más sostenibles de España en materia de alumbrado público.

Inicio de la campaña de mediciones nocturnas
Las mediciones de contaminación lumínica, que se realizan de noche, comenzaron este verano con la instalación de fotómetros fijos en la plaza del Pilar, en el Parque de Bomberos 1, en la Biblioteca Pública de Aragón, y en el Centro Cívico de Torrero, que «son puntos estratégicos donde vamos a comprobar el antes y después del cambio del alumbrado», ha explicado Susana Malón, CEO de Lumínica Ambiental y coordinadora del grupo de trabajo de contaminación lumínica del Comité Español de Iluminación, quien está desarrollando esta auditoría del cielo zaragozano junto al personal municipal del Servicio de Alumbrado Público del Ayuntamiento de Zaragoza.
Desde septiembre, los técnicos también están realizado mediciones de todo el extrarradio de la ciudad y, a partir de esta semana, se ha comenzado a efectuar el análisis en distintos espacios dentro de la ciudad consolidada. «Lo que se mide es directamente el zénit, que es la parte que tenemos encima de nuestras cabezas. Ese brillo del fondo del cielo, que realmente es la contaminación lumínica, es luz artificial y se considera un agente contaminante», ha detallado Malón.

Para medir el brillo del fondo del cielo (la contaminación lumínica), los equipos técnicos están registrando el cielo zaragozano. Para ello se emplean «cámaras all sky, son ojos de pez que captan imagen de 360 grados de todo lo que es el cielo, no solamente en el zénit, sino también en el horizonte», ha desgranado Susana Malón, quien recuerda que «eso nos va a permitir ver la comparación entre el antes y el después del cambio de las luminarias, y observar las consecuencias de pasar de las farolas más contaminantes, que ahora están instaladas, a las más eficientes, que serán las que a partir de noviembre irá instalando el Ayuntamiento de Zaragoza». La imagen captada es como una cúpula que luego se puede también analizar de forma apaisada. Las cámaras están calibradas con observatorios profesionales y un software analiza después cada píxel asignándole un valor de contaminación.
Los trabajos de captación de imágenes en la ciudad consolidada se están realizando desde zonas verdes y parques, dado que se necesita ir apagando algunas luminarias del entorno para que su luz no interfiera en la toma de fotografías. «Es más fácil y práctico apagar durante unos minutos las luminarias de un andador de un parque que no hacerlo en las calles, lo que supondría afecciones al tráfico y a los ciudadanos», especifican los técnicos municipales.

Hacia una ciudad Starlight
El Ayuntamiento de Zaragoza aspira a que los resultados de esta transformación sitúen a la ciudad entre las pioneras en protección del cielo nocturno. Así lo expresa el consejero de Urbanismo, Infraestructuras, Energía y Vivienda, Víctor Serrano:
“Hemos apostado de forma decidida por el gran cambio de luminarias que vamos a acometer, posicionando a nuestra ciudad como referente nacional, y que podrá abrirnos el camino a convertirnos en una ciudad certificada como Starlight».
Esta certificación que ambiciona el Consistorio zaragozano supone la acreditación por la Fundación Starlight, que reconoce a aquellos lugares con una excelente calidad de cielo nocturno y que demuestran un compromiso social, estratégico y político con su conservación.
Fuente de imágenes: Ayuntamiento de Zaragoza

