Autor: Varona
Este año celebramos en Varona dos décadas de actividad, y queremos aprovechar este aniversario para reflexionar sobre aquello que ha guiado nuestro trabajo desde el inicio: la luz como herramienta de preservación, interpretación y transmisión del patrimonio cultural. Durante estos veinte años hemos participado en proyectos muy diversos, pero si hay un ámbito en el que hemos construido una identidad sólida es en la iluminación patrimonial, donde la precisión y el buen hacer son fundamentales. En este camino, hemos ido desarrollando soluciones propias y adaptadas a cada emplazamiento, combinando el diseño y la fabricación de luminarias a medida con una instalación especialmente cuidada.
La luz artificial transforma nuestra relación con el patrimonio, permitiendo crear hitos en el paisaje nocturno y haciendo que la ciudad siga siendo reconocible más allá del horario diurno. Aporta una nueva lectura de la arquitectura, revelando detalles y matices que durante el día pasan desapercibidos. Al mismo tiempo, es una herramienta para proteger y poner en valor aquello que ilumina, respetando su imagen y su integridad; su planificación requiere de rigor técnico, conocimiento multidisciplinar, experiencia y una responsabilidad ética que guía cada decisión.
El patrimonio como legado vivo
El patrimonio cultural abarca hoy una enorme diversidad: monumentos, conjuntos históricos, paisajes, tradiciones. Es un legado vivo que refleja la identidad de las comunidades. Su conservación implica asegurar que pueda transmitirse preservando su autenticidad y su contexto.
La iluminación juega aquí un papel decisivo. Más allá de garantizar la visibilidad, puede orientar los recorridos, mejorar la accesibilidad, subrayar la lectura arquitectónica, reforzar la seguridad y, sobre todo, contribuir a la protección del bien cultural mediante tecnologías adecuadas y un diseño respetuoso.
Iluminar el patrimonio: entre la técnica y la ética
Intervenir lumínicamente en un edificio histórico o un paisaje patrimonial exige analizar y equilibrar múltiples factores. El primero es la protección del bien, controlando temperatura de color, espectro, niveles de iluminancia, exposición acumulada y deslumbramientos, además de asegurar instalaciones reversibles y no invasivas que permitan futuras actualizaciones. También es esencial mantener la imagen, evitando lecturas artificiales que transformen la percepción original del monumento. La integración arquitectónica requiere luminarias miniaturizadas, lacados específicos, ópticas precisas y soluciones a medida que reduzcan al mínimo el impacto visual. Por otro lado, la flexibilidad proporcionada por los sistemas de control permite ajustar escenas, horarios y niveles según los distintos usos y necesidades de conservación. Es igualmente crucial evaluar el impacto sobre el entorno, especialmente en contextos frágiles donde es necesario proteger el paisaje nocturno y la biodiversidad.
Este enfoque integral solo es posible mediante un diálogo constante entre todos los agentes implicados en el proyecto. Para Varona, la colaboración con arquitectos, ingenieros, arqueólogos, historiadores y diseñadores de iluminación es el pilar que sostiene la calidad de cada intervención.
Dos décadas de experiencia al servicio del patrimonio
A lo largo de estos 20 años hemos desarrollado un método propio como fabricantes e instaladores: soluciones lumínicas a medida, piezas diseñadas específicamente para cada emplazamiento, criterios estrictos de conservación e integración y procesos de instalación extremadamente cuidadosos. Esta experiencia nos ha llevado a formar parte de algunos de los proyectos patrimoniales más relevantes tanto a nivel nacional como internacional.
En el ámbito internacional, destaca nuestra participación continuada en Egipto, donde hemos trabajado en cinco templos del complejo monumental de Luxor —el más reciente, el templo de la reina Hatshepsut Inaugurado por Sus Majestades los Reyes de España —, en seis tumbas del Valle de los Reyes, y en la iluminación interior de las célebres pirámides de Gizah, un reto técnico y humano extraordinario.

También hemos tenido la oportunidad de trabajar, entre otros países, en Marruecos, Arabia Saudí, Emiratos, Italia, Portugal, Irak o Venezuela, en intervenciones del patrimonio histórico, arquitectura institucional y espacios urbanos singulares.
Es en España, sede principal de Varona, donde hemos participado en un mayor número de proyectos. Por mencionar solo algunos de los más emblemáticos, destacan la iluminación de 7 Catedrales (Burgos, Salamanca, Ávila, Palencia Santiago de Compostela, Valencia y Sigüenza), el Monasterio de El Escorial, el Palacio Real de Madrid, el Palacio Real de Aranjuez, y la recientemente inaugurada intervención en la Basílica de la Vera Cruz de Caravaca. Este año también hemos ejecutado la iluminación de varias dársenas, presas y puentes del Canal de Castilla, para la cual desarrollamos una luminaria a medida con una geometría orgánica inspirada en los tallos del junco, que se integra en el paisaje y permite orientar la luz con precisión para evitar la dispersión en un entorno natural vulnerable.

Una nueva etapa: apertura de nuestra filial en México
2025 ha marcado un nuevo capítulo en nuestra historia con la apertura de una filial en México, que nos permite trabajar de forma cercana y eficiente en un país con un patrimonio extraordinario. México está realizando un esfuerzo notable para recuperar y realzar su riqueza cultural, y para nosotros es un honor formar parte de esta apuesta.
En este contexto colaboramos en la iniciativa México Brilla, centrada en iluminar edificios significativos para las comunidades. Dentro de este programa, hemos intervenido en lugares emblemáticos como la Catedral de Oaxaca, el Templo de Santo Domingo o la Catedral de Santiago Apóstol, en Saltillo, tres ejemplos que muestran cómo la luz puede reforzar la identidad de un lugar y potenciar la apropiación social del espacio.
La presencia permanente en México nos permite colaborar estrechamente con arquitectos, ingenieros, diseñadores y autoridades locales, adaptar cada solución lumínica a su contexto y garantizar un seguimiento riguroso de todas las fases del proyecto. Este paso refuerza nuestro compromiso con la excelencia y con la preservación del patrimonio a nivel internacional.

Iluminación y patrimonio en un mundo en transformación
El patrimonio cultural afronta hoy retos complejos: presión turística, emergencias climáticas, infrafinanciación y cambios en los usos urbanos. Al mismo tiempo, tecnologías como la documentación digital, la simulación lumínica y los sistemas avanzados de control están transformando la manera de integrar la luz en los bienes culturales.
A estos desafíos se suma una cuestión esencial para quienes trabajamos a escala internacional: cada lugar posee particularidades históricas, culturales, climáticas y sociales propias, y comprenderlas es una responsabilidad ineludible. Intervenir en contextos muy distintos exige sensibilidad, escucha activa y una gran capacidad de adaptación. Solo así es posible que la luz contribuya a hacer de cada espacio un lugar único, respetuoso con su identidad y coherente con su significado para la comunidad.
En este escenario en constante cambio, creemos que el futuro de la iluminación patrimonial se orienta hacia la sostenibilidad integral, la reducción del impacto lumínico y la colaboración estrecha entre distintos profesionales para documentar, diseñar e instalar de manera rigurosa y respetuosa con las realidades locales. Tras 20 años trabajando en diálogo con el patrimonio, seguimos aprendiendo de cada edificio, cada entorno y cada equipo. Sabemos que nuestra labor no consiste solo en fabricar o instalar: consiste en cuidar, proteger y acompañar la vida de los monumentos. La luz es efímera, pero su efecto puede perdurar durante generaciones; por eso entendemos cada proyecto como un compromiso con la memoria colectiva y con la belleza del mundo que nos rodea.
Imágenes: Varona

