La Universidad de Bergen (Noruega) ha habilitado un aula singular en el Departamento de Psicología: un espacio docente que funciona simultáneamente como sala de terapia lumínica matinal y como laboratorio para estudiar cómo distintos parámetros de iluminación influyen en el bienestar y el rendimiento cognitivo de los estudiantes. El proyecto se enmarca en un país donde la escasez de luz durante el invierno puede afectar casi a una quinta parte de la población, y donde el interés por comprender las respuestas biológicas a la iluminación es especialmente relevante en el ámbito educativo.
Durante las primeras horas del día, la universidad abre el aula a estudiantes y docentes para ofrecerles una exposición controlada de luz intensa y fría, similar a la de una mañana estival. Este uso temprano busca mitigar los síntomas del trastorno afectivo estacional (SAD), frecuente en latitudes altas, y proporcionar un entorno energizante antes del inicio de las actividades académicas.
Fuera de ese horario, el mismo espacio se transforma en un entorno experimental donde el Research Centre for Sleep, Work and Health (FoSAH) analiza la influencia de la luz en los ritmos circadianos y el desempeño cognitivo. La instalación se ha concebido como una infraestructura flexible que permite modificar la iluminancia, la distribución espacial y el espectro para estudiar de forma precisa la respuesta humana a la luz.

Un entorno de luz matinal para contrarrestar los efectos del invierno
El aula desempeña un papel poco habitual en una institución académica: funciona como un espacio de acceso libre para sesiones matinales de luz intensa dirigidas a estudiantes y profesores. El periodo de uso, entre las 8:00 y las 10:00 durante los meses previos a Navidad, coincide con la etapa del año en la que Noruega experimenta una notable falta de luz natural. Este desequilibrio lumínico estacional puede provocar fatiga, somnolencia, dificultades de concentración y síntomas depresivos asociados al SAD.
La intervención lumínica está concebida para ofrecer una experiencia de “activación fisiológica”. Aunque el término se utiliza a menudo en divulgación, en este contexto se traduce en parámetros medibles: elevado nivel de iluminancia vertical sobre la retina, espectros enriquecidos en longitudes de onda cortas para estimular las vías no visuales sensibles a la luz azul y una distribución uniforme que evita contrastes extremos y deslumbramientos.
Para los usuarios, la experiencia se percibe como un ambiente claro, amplio y vivamente iluminado, distinto del tono apagado característico de las mañanas invernales. Para los investigadores, representa un escenario donde observar cómo exposiciones breves —de 20 a 30 minutos— pueden modificar el estado de alerta previo al inicio de las clases. Aunque el uso práctico del aula tiene una orientación de bienestar, funciona también como un primer registro del comportamiento real de los usuarios, proporcionando datos contextuales para posteriores estudios controlados.

Un espacio para investigar la luz como variable biológica en el aprendizaje
Fuera del ‘horario terapéutico’, el aula pasa a ser un entorno de investigación para FoSAH, un grupo especializado en sueño, funcionamiento diurno y salud relacionada con los ritmos circadianos. Su trabajo parte de una premisa ampliamente documentada: la luz no es solo un estímulo visual, sino un regulador biológico que modula la secreción de melatonina y cortisol, ajusta el reloj interno y condiciona tanto el sueño como la capacidad de concentración.
El aula permite manipular de forma independiente tres parámetros clave: intensidad, temperatura de color y duración de la exposición. De esta manera, el equipo de investigación podraá: analizar cómo diferentes espectros influyen en la alerta, estudiar variaciones graduales o abruptas de iluminación, e investigar la relación entre luz y rendimiento.

La instalación se llevó a cabo en colaboración con Glamox. FoSAH y Glamox han colaborado en estudios similares durante varios años, y la compañía ahora ha patrocinado partes de la iluminación en la sala de conferencias.
Imágenes: Glamox

