La industria del LED ha optimizado prácticamente todos los eslabones de la cadena de valor: desde la eficiencia de los chips hasta el diseño óptico, la disipación térmica o la automatización del montaje SMT. Sin embargo, uno de los elementos menos visibles —el embalaje utilizado para transportar tiras LED y componentes SMD— ha permanecido prácticamente inalterado durante décadas. Las bobinas de plástico, estándar industrial desde la popularización de la producción automatizada, han sido aceptadas como un elemento neutro dentro del proceso. Su impacto ambiental rara vez se cuestionaba.
En un trabajo conjunto realizado por ams OSRAM y Zumtobel Group se ha puesto este componente cotidiano bajo una lupa técnica y ambiental. El resultado es una propuesta que, aun siendo conceptualmente sencilla —sustituir una bobina de plástico por una de papel—, implica un gran cambio para los fabricantes de electrónica que buscan reducir su huella de carbono sin alterar procesos críticos como la alimentación automática de máquinas SMT, la manipulación en sala limpia o la estabilidad dimensional del material de soporte.
Impacto medible: ahorro de peso, emisiones y residuos
El cambio del plástico al papel aporta diferencias significativas en términos de peso y emisiones. Una bobina de plástico estándar pesa 217 gramos, mientras que la versión en papel se queda en 140 gramos, lo que supone una reducción cercana al 35%. El análisis de ciclo de vida confirma esa tendencia: la extracción de materias primas, la producción y el fin de vida de una bobina de plástico generan alrededor de 1,075 kilogramos de CO₂ equivalente, frente a los 203 gramos asociados a la bobina de papel, un descenso aproximado del 80%. A ello se suma que, en algunas regiones, la gestión de residuos plásticos está sujeta a tasas específicas, mientras que el papel ofrece mayores opciones de reciclaje y biodegradación.
Llevado a la escala de producción de ams OSRAM, la sustitución anual de más de medio millón de bobinas permitiría evitar 108 toneladas de plástico y reducir en unas 436 toneladas las emisiones de CO₂. Además, el peso total transportado disminuiría en 38,5 toneladas al año. La adopción del papel, por tanto, no solo reduce residuos y costes logísticos, sino que contribuye a disminuir la huella de carbono a lo largo de toda la cadena de suministro, desde la fabricación hasta la gestión final del material.

Sostenibilidad con garantías industriales
La bobina de papel cumple los requisitos de estabilidad, manipulación y limpieza necesarios en la fabricación de LED y en los procesos de seguridad del producto. Las pruebas realizadas por ams OSRAM y Zumtobel Group demostraron que su comportamiento es equivalente al de las bobinas de plástico, tanto en resistencia como en funcionamiento dentro de líneas SMT altamente automatizadas.
En estos entornos, la bobina mantuvo su forma, su eficiencia de alimentación y su compatibilidad con los sistemas de montaje de componentes electrónicos. Los ensayos también confirmaron que el material no genera partículas indeseadas y que es apto para su uso en salas limpias. Además, la bobina de papel ha sido diseñada para alojar el mismo número de componentes que su versión plástica, lo que facilita su integración en los procesos ya existentes.
Innovación a partir de una colaboración consolidada
El desarrollo de la bobina de papel es el resultado de una colaboración estrecha entre ams OSRAM y Zumtobel Group, un trabajo conjunto en el que ha tenido un papel destacado el equipo de ams OSRAM en Malasia. Según Martin Bachler, director de Sostenibilidad de la compañía, avanzar hacia soluciones más respetuosas con el medio ambiente implica cuestionar estándares consolidados y estar dispuesto a explorar alternativas que requieren apertura y capacidad de cambio.
Desde Zumtobel Group, Bernhard Apsner, director sénior de Compras Técnicas Globales, subraya que el proyecto confirma la importancia del trabajo conjunto en materia de sostenibilidad. Recuerda que la iniciativa encaja con la estrategia ambiental del grupo y con su objetivo de avanzar de forma gradual hacia modelos de producción más eficientes en el uso de recursos, siempre en colaboración con clientes y socios.

El proyecto ha evolucionado desde una idea inicial hasta una solución preparada para su introducción en el mercado. Actualmente, la bobina de papel se encuentra en una fase piloto avanzada y ya ha superado con éxito las primeras evaluaciones por parte de clientes.
La presentación oficial del proyecto tendrá lugar en Light + Building 2026 en Frankfurt, donde se mostrará por primera vez ante un público profesional. Allí, la iniciativa podrá medirse frente a los desafíos reales de un sector que busca reducir sus emisiones y cumplir objetivos ESG sin comprometer la robustez de sus procesos productivos.
Fuente de imagen de portada: ams OSRAM

