Durante décadas, la música ha sido objeto de estudio por su capacidad para modular el estado emocional humano. Desde la neurociencia hasta la psicología ambiental, se ha demostrado que determinados patrones sonoros pueden inducir estados de activación, calma, tristeza o euforia, e incluso facilitar procesos de catarsis emocional. Sin embargo, la experiencia musical rara vez ocurre en el vacío. Siempre está mediada por un entorno físico: una sala de conciertos, un auditorio, un espacio doméstico, un hospital o, cada vez más, una experiencia híbrida entre lo físico y lo digital.
Es por ello, que un reciente estudio ha querido poner foco un factor ambiental frecuentemente tratado como secundario o puramente estético: la iluminación. La investigación, titulada “How Can Lighting Enhance Your Perceptual Music Listening Experience?”, plantea una pregunta sencilla: ¿puede el color de la luz alterar de forma significativa la manera en que percibimos emocionalmente la música?

Para responderla, un equipo multidisciplinar vinculado a tres universidades estadounidenses (Clemson University, Arizona State University (ASU) y la University of California, Davis), analizarón cómo diferentes condiciones de iluminación interior —definidas por temperatura de color y color espectral— afectan a la positividad percibida de la música, al grado de ajuste entre música y entorno luminoso y a la satisfacción visual del usuario.
Los resultados muestran claramente que la iluminación interior influye de forma significativa en cómo las personas perciben y experimentan la música: la música alegre se valora más positivamente bajo luz blanco cálido, mientras que el blanco frío resulta menos coherente con este tipo de contenidos. En la música triste, la luz azul encaja mejor emocionalmente y la roja recibe las peores valoraciones.
Música, emoción y entorno
El punto de partida del estudio es una premisa ampliamente aceptada en psicología de la música: las personas utilizan la música para regular sus emociones. Escuchamos música para intensificar un estado de ánimo, para cambiarlo, para buscar consuelo o para aumentar el disfrute de una experiencia. Al mismo tiempo, existe una extensa literatura científica que demuestra que la iluminación interior influye en el bienestar, el estado de alerta y la respuesta emocional. Sin embargo, rara vez se han analizado ambos fenómenos de forma conjunta.
Para abordar esta cuestión, los investigadores diseñaron un experimento controlado en una sala equipada con luminarias LED inteligentes y un sistema de control capaz de modificar tanto la temperatura de color como el color espectral de la iluminación. El espacio se aisló completamente de la luz natural y se mantuvo una temperatura ambiente constante, con el objetivo de eliminar cualquier variable que pudiera interferir en la percepción emocional de los participantes.
Un total de veintidós personas participaron en el estudio, realizando sesiones bajo diferentes condiciones de iluminación. Antes de comenzar cada sesión, los participantes permanecían quince minutos en la sala para adaptarse al entorno luminoso. Posteriormente evaluaban su satisfacción visual con la iluminación y, a continuación, escuchaban fragmentos musicales previamente clasificados como música alegre o música triste, seleccionados de estudios previos en los que se había demostrado que evocaban de forma consistente esas emociones.

Durante la escucha, los participantes valoraban dos aspectos fundamentales. Por un lado, indicaban cuán positiva o negativa les resultaba emocionalmente la música. Por otro, evaluaban hasta qué punto sentían que la música encajaba con la iluminación del espacio. De este modo, el estudio no solo medía la respuesta emocional directa a la música, sino también la percepción de coherencia entre estímulos visuales y auditivos, un aspecto clave en la experiencia multisensorial.
Las condiciones de iluminación incluyeron dos escenarios de luz blanca —blanco cálido y blanco frío— y dos colores saturados —azul y rojo—, representativos tanto de la iluminación funcional habitual como de entornos más expresivos o escénicos. Este planteamiento permitió comparar cómo responden los oyentes ante iluminaciones que, en la práctica, se utilizan en contextos muy distintos, desde espacios domésticos hasta instalaciones artísticas o terapéuticas.
Resultados obtenidos
Los resultados del estudio muestran de forma clara que la iluminación interior influye en la experiencia emocional de la música, aunque lo hace de manera distinta según el carácter de la pieza musical. Cuando los participantes escucharon música alegre, la iluminación tuvo un impacto significativo en cómo se percibía emocionalmente la música. La luz blanca cálida fue la que generó las valoraciones más altas de positividad, seguida de la luz blanca fría. En el extremo opuesto, la iluminación roja se asoció sistemáticamente con las puntuaciones más bajas, indicando que interfería negativamente con la experiencia emocional de la música feliz.
Este patrón resulta especialmente relevante porque la luz blanca cálida fue también la mejor valorada en términos de satisfacción visual. La coincidencia entre altos niveles de confort visual y mayor positividad percibida en la música sugiere que la experiencia emocional no depende únicamente del estímulo auditivo, sino del conjunto del entorno. La música alegre parece “funcionar mejor” cuando se escucha en un ambiente que resulta visualmente confortable y emocionalmente coherente.

En cambio, la iluminación blanca fría, aunque visualmente aceptable, fue percibida como menos adecuada para acompañar música alegre en términos de coherencia emocional. Este resultado apunta a una posible disonancia entre la neutralidad funcional de la luz fría y el carácter emocionalmente expansivo de la música feliz, una cuestión de gran interés para el diseño de espacios donde se busca generar experiencias positivas.
Cuando los participantes escucharon música triste, la influencia de la iluminación sobre la positividad percibida fue menos acusada. No obstante, volvió a aparecer un patrón consistente: la iluminación roja fue la peor valorada, tanto en términos de satisfacción visual como de respuesta emocional. Por el contrario, la iluminación azul destacó como la que mejor encajaba con la música triste, siendo percibida como la más coherente desde el punto de vista emocional.
Este resultado refuerza asociaciones culturales y psicológicas ampliamente extendidas entre los tonos fríos y estados emocionales introspectivos o melancólicos. La música triste no se percibió necesariamente como más negativa bajo iluminación azul, pero sí como más “adecuada” al entorno, lo que subraya la importancia del concepto de ajuste entre estímulos sensoriales más allá de la mera intensidad emocional.
En conjunto, el estudio pone de manifiesto que la iluminación no solo afecta al confort visual, sino que también desempeña un papel relevante en la experiencia emocional de la música y en la percepción de coherencia entre estímulos sensoriales. Al incorporar variables como la positividad percibida, el ajuste entre música e iluminación y la satisfacción visual, la investigación amplía el enfoque tradicional del diseño lumínico y abre nuevas oportunidades para crear entornos más sensibles a la emoción en espacios donde la música es un elemento central, como estudios, entornos terapéuticos o el ámbito doméstico.

Puede acceder al artículo de investigación (publicación del IES) a través del siguiente enlace:
https://ies.org/lda/research-how-can-lighting-enhance-your-perceptual-music-listening-experience/
| Fuente de imagen de portada: Freepik*.
*Imagen procedente de bancos de recursos gráficos que no pertenece a la investigación. |

