El nuevo centro de ensayos lumínicos inaugurado por Mercedes-Benz en su complejo de Immendingen (Baden-Württemberg, Alemania) redefine el modo en que los fabricantes prueban y calibran sus sistemas de iluminación para vehículos. Concebido como un laboratorio cerrado de 135 metros de longitud y ocho metros de altura, este espacio reproduce una carretera real con una precisión fotométrica inédita, permitiendo realizar ensayos independientes de la hora del día, las condiciones meteorológicas o la reflectancia ambiental.
La instalación —que ha supuesto una inversión de 10,5 millones de euros y dos años de construcción— forma parte de la Global Proving Ground Immendingen, un complejo de desarrollo de 520 hectáreas que Mercedes-Benz utiliza como entorno integral de validación de tecnologías. El nuevo centro ofrece una interesante lectura técnica sobre el futuro de la iluminación automotriz, la simulación fotométrica avanzada y el concepto de “gemelo digital” aplicado a la ingeniería de luz.

Un laboratorio que imita el mundo exterior
En el interior del recinto, una carretera completa se recrea con un asfalto especialmente formulado para reproducir las propiedades reflectantes de una calzada envejecida. Cada detalle ha sido pensado para obtener condiciones de ensayo totalmente reproducibles: desde los postes reflectantes dispuestos cada 20 metros hasta la posibilidad de introducir vehículos simulando tráfico en sentido contrario o peatones artificiales móviles.

La instalación permite ensayar hasta cinco vehículos en paralelo, tanto para homologaciones de faros como para pruebas de algoritmos de iluminación adaptativa (ADB, Adaptive Driving Beam). En este entorno controlado, los ingenieros pueden evaluar la respuesta de los sistemas matriciales LED o láser ante diferentes situaciones de tráfico y geometrías de la vía sin depender de la climatología ni de la variabilidad natural del entorno.

Este enfoque, basado en la reproducibilidad, resulta clave en la actual transición hacia faros digitalmente direccionables, capaces de proyectar luz selectiva con precisión de píxel. La calidad del dato fotométrico depende de la consistencia de los ensayos; de ahí que la infraestructura de Immendingen constituya una herramienta estratégica para la evolución de los algoritmos de iluminación inteligente.

De la carretera al modelo digital: el “gemelo lumínico”
Uno de los aspectos más innovadores del nuevo centro es su integración dentro de una filosofía de trabajo “físico-digital”. Todos los módulos de prueba en Immendingen disponen de su correspondiente gemelo digital, un modelo virtual tridimensional que reproduce el entorno con resolución submilimétrica.

Esta digitalización permite realizar simulaciones previas al ensayo físico, optimizando la selección de variantes antes de construir prototipos reales. En la práctica, cada serie de desarrollo de chasis o sistemas ópticos se somete a más de cien iteraciones digitales antes de llegar al primer vehículo físico. Solo las configuraciones más prometedoras se validan posteriormente en pista.
El modelo digital incluye tanto la geometría del terreno como la respuesta fotométrica de las superficies y la dinámica de los vehículos. Esto posibilita simular condiciones lumínicas extremas —baja altura solar, contraluz intenso, luces de cruce o niebla densa— con alta fidelidad. El resultado es un ciclo de desarrollo más rápido, eficiente y sostenible, con menos desplazamientos, menor consumo energético y una reducción significativa de la huella de carbono asociada a las pruebas reales.

Automatización y resistencia: los robots al volante
Junto al nuevo centro de iluminación, Immendingen incorpora otro módulo que ilustra el grado de automatización alcanzado en los ensayos de durabilidad: el circuito Heide, donde robots de conducción se encargan de manejar los vehículos durante las pruebas de resistencia en firmes irregulares.
Este circuito, cubierto de adoquines, baches y deformaciones, somete los chasis y carrocerías a cargas equivalentes a 150 kilómetros de conducción real por cada kilómetro recorrido. Los vehículos pueden llegar a completar 6.000 kilómetros de prueba, equivalentes a unos 300.000 kilómetros de uso en carretera, mientras los sistemas robotizados garantizan una repetitividad perfecta de maniobras y trayectorias.

La automatización no solo mejora la precisión del ensayo, sino que elimina el riesgo humano y permite operación continua 24/7, acelerando la validación de componentes estructurales, ópticos y electrónicos en condiciones extremas. Desde el punto de vista lumínico, estas pruebas son igualmente valiosas para evaluar la estabilidad mecánica y el comportamiento térmico de los conjuntos ópticos ante vibraciones prolongadas.

Fuente de imágenes: Mercedes Benz

