La nueva Directiva europea sobre la eficiencia energética de los edificios (EPBD, EU/2024/1275) incorpora un requisito que puede afectar al diseño de la iluminación interior: los sistemas de control automático deberán estar “adecuadamente zonificados” y contar con detección de ocupación”. Aunque la formulación parece simple, su aplicación práctica abre un debate: ¿cómo debe definirse una zona de control en iluminación para que sea realmente eficiente y funcional?
LightingEurope, la asociación europea de la industria de la iluminación, plantea en un reciente documento de posicionamiento que la zonificación no debería limitarse a reproducir los esquemas tradicionales de otros sistemas técnicos del edificio, como la climatización o la automatización general. A diferencia del HVAC, donde el aire tiende a difundirse en espacios abiertos, la iluminación sí permite un control altamente localizado. Esto convierte a la luz en un sistema con capacidad real de operar por subzonas muy pequeñas, incluso a escala de puesto de trabajo, con impacto directo tanto en el consumo energético como en la calidad del entorno interior.

Qué significa “zonificación adecuada” en la EPBD
El artículo 13(12) de la EPBD establece que los controles automáticos deben estar “en una zona adecuada y ser capaces de detectar la ocupación del espacio”, pero sin definir de forma precisa el alcance del término. En iluminación, una zona puede entenderse como un área del edificio donde un conjunto de luminarias se agrupa y se gestiona de manera colectiva, permitiendo regular niveles de luz, encender o apagar de forma coordinada y optimizar el funcionamiento del sistema.
La directiva sugiere que esta zonificación debería alinearse con la de los sistemas BACS (Building Automation and Control Systems). Sin embargo, en la práctica, los BACS suelen trabajar con unidades amplias, como plantas completas o grandes sectores funcionales. Ese enfoque permite un ahorro básico, por ejemplo apagando una planta cuando está desocupada, pero resulta insuficiente para aprovechar todo el potencial de la iluminación moderna.

Recomendación de LightingEurope
LightingEurope defiende que la verdadera eficiencia se alcanza cuando esas zonas generales se subdividen en unidades más pequeñas, capaces de responder a la ocupación real dentro de un espacio abierto. Un mismo entorno puede estar parcialmente utilizado, con puestos activos y otros vacíos, o con diferencias importantes de aporte de luz natural. Si toda la superficie se controla como un único bloque, el sistema pierde capacidad de adaptación. En cambio, una zonificación granular permite atenuar o desconectar únicamente las áreas no utilizadas, manteniendo niveles adecuados donde sí hay actividad.
Desde esta perspectiva, “adecuadamente zonificado” no debería interpretarse como una obligación de replicar la estructura del edificio o la zonificación del HVAC, sino como un diseño ajustado a las necesidades de los ocupantes, las tareas desarrolladas y la dinámica real de uso del espacio.
En la práctica, este enfoque permite escenarios avanzados como regular la iluminación en función de la luz diurna en áreas próximas a ventanas, mantener niveles mínimos en zonas vacías para evitar sensaciones de inseguridad en oficinas parcialmente ocupadas, o coordinar corredores y espacios adyacentes en función de la actividad real. Incluso abre la puerta a estrategias dinámicas más complejas, como ajustar intensidad y temperatura de color para acompañar ritmos circadianos, siempre que el sistema esté estructurado en zonas suficientemente pequeñas.

Puede acceder al documento de posicionamiento (en Inglés) a través del siguiente enlace:
Fuente de imágenes: Freepik-Unsplash

