La reforma de una vivienda de 247 metros cuadrados en el barrio madrileño de Justicia ha permitido integrar la iluminación como parte de la nueva organización de sus espacios interiores. El proyecto, desarrollado por el estudio de arquitectura e interiorismo de Mónica Diago, incorpora las colecciones Match y Wireflow de Vibia para aprovechar la altura de los techos, definir diferentes ambientes y acompañar las actividades cotidianas de la vivienda.

Situado en una finca histórica de la calle Barquillo, el inmueble conserva buena parte de sus elementos arquitectónicos originales, como las molduras, las carpinterías de madera blanca, los techos elevados y los nueve balcones exteriores. La intervención ha mantenido estos rasgos y los ha combinado con una distribución más abierta, materiales naturales y soluciones tecnológicas contemporáneas.
Una nueva distribución que respeta la arquitectura original
La reforma ha reorganizado especialmente la zona de día para conseguir una mayor continuidad entre las estancias. El salón ocupa uno de los espacios con mayor entrada de luz natural y se articula alrededor de una chimenea de piedra caliza, con varios balcones abiertos a la calle.
Desde esta estancia, amplios pasos enmarcados en piedra natural conectan con la cocina y el comedor, concebidos como un espacio compartido en el que cada zona mantiene su propia identidad. La combinación de madera, piedra y tonos neutros contribuye a unificar visualmente los ambientes, mientras que la disposición del mobiliario y la iluminación ayuda a diferenciarlos.

La zona privada se distribuye en tres dormitorios con baño propio. La renovación también ha incorporado sistemas de aerotermia y domótica, integrados de forma discreta para mantener la coherencia estética de la vivienda.
En este contexto, la iluminación desempeña un papel importante en la percepción de los volúmenes y en la organización de los espacios. La altura de los techos permite introducir composiciones suspendidas que establecen una relación visual entre la arquitectura y el mobiliario, aprovechando la amplitud de las estancias sin recargarlas.

Match y Wireflow: dos formas de integrar la luz en la arquitectura
Para las principales zonas comunes se han seleccionado dos colecciones de Vibia con lenguajes formales diferentes, adaptados a las características y usos de cada espacio.
En la cocina y el comedor, organizados alrededor de una mesa redonda, se ha instalado Wireflow, diseñada por Arik Levy. La colección se caracteriza por sus finos cables suspendidos, que dibujan una estructura geométrica de apariencia ligera.

La composición se desarrolla sobre la mesa y ayuda a definir visualmente el comedor dentro de una distribución abierta. Sus líneas introducen una referencia espacial que conecta la altura del techo con la escala del mobiliario, manteniendo la continuidad visual con las estancias próximas.
La estructura suspendida también refuerza la posición de la mesa como punto central de la actividad cotidiana, creando un ámbito reconocible para las comidas y reuniones sin necesidad de incorporar divisiones físicas.

Por su parte, el salón incorpora Match, diseñada por Jordi Vilardell y Meritxell Vidal. Esta colección utiliza varillas suspendidas que trazan líneas en diferentes direcciones y permiten desarrollar composiciones de geometría más libre.
En esta estancia, Match se extiende sobre la zona de estar, introduciendo un conjunto de líneas que aprovecha la altura disponible y acompaña la distribución del mobiliario. Su diseño aporta dinamismo al espacio y convive con los elementos históricos del inmueble, especialmente las molduras y las carpinterías originales.

Mientras Wireflow establece una composición geométrica concentrada alrededor de la mesa, Match presenta una disposición más expansiva, vinculada al carácter abierto y relajado del salón. Ambas soluciones forman parte de una misma estrategia de iluminación, en la que cada luminaria responde a la función de su estancia y contribuye a definir su identidad dentro del conjunto.
La relación entre estas dos colecciones también acompaña los diferentes usos de la vivienda a lo largo del día. La cocina y el comedor concentran buena parte de la actividad cotidiana, mientras que el salón ofrece un ambiente destinado al descanso y la convivencia.

De esta manera, el proyecto utiliza la iluminación para reforzar la distribución interior y establecer una relación entre los espacios, sus proporciones y las actividades que acogen.
Créditos del proyecto
- Vivienda: Lumier
- Diseño y reforma: Estudio Mónica Diago
- Fuente de imágenes: VIBIA

