Por: Raquel Quevedo, Directora de Estrategia de Prescripción de Normagrup
La arquitectura actual requiere de soluciones de iluminación capaces de responder a criterios que van más allá de alcanzar unos niveles lumínicos u otros. La luz forma parte de la experiencia del usuario, determina la percepción de los espacios y contribuye al bienestar y confort de las personas. En proyectos diseñados desde la flexibilidad y la apertura, la iluminación ha de integrarse de forma natural en el conjunto, reforzando las decisiones arquitectónicas sin convertirse en un elemento protagonista.
Este planteamiento es el que se ha tomado en el proyecto de las nuevas oficinas HIIT Barcelona (Hub of Innovation Impact and Technology), diseñadas por OAB. El edificio nace como un espacio de trabajo preparado para evolucionar con las necesidades de sus usuarios, donde la luz natural, la transparencia y la versatilidad de los espacios son los ejes principales. Para responder a estos principios, Normagrup ha desarrollado un proyecto integral de iluminación que engloba, tanto la iluminación general como el alumbrado de emergencia.
La luz natural como punto de partida
El diseño de las oficinas parte de la idea de hacer de la luz natural uno de los elementos organizadores del edificio. La distribución de los espacios, su relación con el exterior y la continuidad visual entre las distintas zonas favorecen el aprovechamiento de la iluminación natural durante toda la jornada, creando ambientes luminosos y confortables. Esta apuesta por espacios abiertos y flexibles pide que la iluminación artificial actúe como una prolongación de esa estrategia, aportando uniformidad cuando la luz natural disminuye, pero sin alterar la percepción del interior, ni introducir elementos que rompan el concepto o la armonía del proyecto.
En este sentido, la iluminación no se plantea como una instalación independiente, sino como un recurso capaz de reforzar la arquitectura y acompañar la forma en que el edificio se usa. El objetivo final es que el usuario perciba un entorno equilibrado, donde la transición entre luz natural y artificial se produzca de manera fluida y contribuya a generar una experiencia espacial con sentido.

Así pues, el proyecto desarrollado por Normagrup responde a la necesidad de mantener esa coherencia en todos los espacios del edificio y, más que seleccionar diferentes luminarias para cada zona, cada solución elegida responde a una función específica sin perder de vista la visión general de conjunto.
La iluminación debía adaptarse a un edificio pensado para transformarse con facilidad, capaz de albergar diferentes formas de trabajo y de reorganizar sus espacios según las necesidades cambiantes. El resultado es una propuesta que integra iluminación general, iluminación lineal y alumbrado de emergencia bajo un mismo lenguaje, permitiendo que todos los sistemas convivan al compás y contribuyan a reforzar la identidad del proyecto.
Iluminación general integrada y confortable
La iluminación de las áreas de trabajo se resuelve mediante Luzerna Avant, una luminaria empotrada que se integra completamente en el falso techo, respetando la limpieza formal buscada por OAB. La distribución homogénea de la luz permite crear ambientes equilibrados, evitando contrastes excesivos y favoreciendo una percepción uniforme. Esta continuidad lumínica resulta importante en un edificio donde la flexibilidad y la apertura espacial forman parte del diseño arquitectónico.
El elevado confort visual constituye otro de los aspectos clave del proyecto. El bajo nivel de deslumbramiento ayuda a mejorar las condiciones de trabajo durante largas jornadas, mientras que la alta reproducción cromática permite percibir materiales, acabados y colores con gran fidelidad. De esta manera, la iluminación acompaña la actividad cotidiana desde un segundo plano, aportando el apoyo necesario para que la arquitectura y la luz natural continúen siendo los grandes protagonistas del espacio.

Por otro lado, en las zonas donde la iluminación ayuda a la organización del espacio, se incorpora Linnea, luminaria cuyas líneas continuas introducen un lenguaje que dialoga con la geometría del edificio. Estas líneas de luz ayudan a ordenar determinados recorridos y a enfatizar espacios de circulación, aportando ritmo visual sin romper la serenidad de los espacios. Gracias a esta integración, la iluminación ayuda a establecer relaciones entre las distintas zonas evitando el uso de recursos visuales invasivos.
Iluminación de emergencia como parte del proyecto
Uno de los aspectos que mejor refleja el carácter integral de esta intervención es la forma en la que se ha abordado la iluminación de emergencia. En muchos edificios, estos elementos se incorporan en fases finales del proyecto, ubicando soluciones que responden únicamente a criterios normativos y que, por lo general, alteran la imagen o el diseño deseado de la arquitectura.
Por el contrario, en las oficinas HIIT Barcelona, el alumbrado de emergencia forma parte del planteamiento general desde el inicio del proyecto. Esta decisión permite integrar las necesidades de seguridad dentro del mismo espíritu arquitectónico que define el resto de la iluminación.
Para ello se han empleado las familias Arque y Via, soluciones concebidas para minimizar su impacto visual y mantener la continuidad estética del edificio. Así, los requisitos técnicos y normativos conviven con la arquitectura sin generar interferencias ni introducir elementos ajenos que vayan en detrimento del diseño interior.
Esta integración de la iluminación de emergencia demuestra que es posible hacer compatible funcionalidad, seguridad y calidad a través de una planificación coordinada desde las primeras fases del proyecto arquitectónico.

El bienestar general es, sin duda, uno de los criterios generales más buscados en este proyecto. Y la iluminación desempeña un papel esencial en la calidad de los espacios de trabajo. De hecho, influye directamente en el confort, la concentración y la percepción que los usuarios tienen de los espacios en los que trabajan. Y, en este proyecto, la estrategia desarrollada por Normagrup responde precisamente a esto. La combinación entre el aprovechamiento de la luz natural y una iluminación artificial cuidadosamente integrada ha hecho posible la creación de espacios equilibrados, favoreciendo el bienestar de las personas y adaptándose a las distintas situaciones de uso durante toda la jornada. La uniformidad de la iluminación, el control del deslumbramiento y la continuidad visual ayudan a generar espacios más cómodos y agradables, donde la tecnología se coloca al servicio de la experiencia del usuario y del espacio.
En definitiva, el proyecto de iluminación de las oficinas HIIT Barcelona pone de manifiesto la importancia de abordar la iluminación como parte esencial del diseño arquitectónico. La intervención de Normagrup no se limita a resolver necesidades funcionales. Responde a una visión de conjunto en la que iluminación, en todos sus diferentes planos, forma parte de una misma estrategia. Esta forma de trabajar permite mantener la coherencia estética del edificio, reforzar los principios planteados por los arquitectos de OAB y ofrecer espacios preparados para evolucionar con el paso del tiempo, sin perder calidad ambiental ni identidad.
El resultado es un edificio donde arquitectura e iluminación hablan entre sí con fluidez y sin estridencias. La luz da la mano al espacio, demostrando cómo un proyecto integral de iluminación puede llegar a convertirse en un aliado del diseño.
Imágenes: Normagrup

