El Ayuntamiento de Valladolid acometerá una renovación integral de La Rosaleda, el jardín histórico situado junto al Paseo de Isabel la Católica, mediante una intervención que combinará restauración paisajística, renovación botánica, mejora del riego, fomento de la biodiversidad y una nueva instalación de iluminación ornamental.
El proyecto cuenta con una inversión de 875.000 euros y un plazo de ejecución previsto de cinco meses. La actuación afectará a unos 2.500 metros cuadrados de superficie ajardinada y supondrá la plantación de aproximadamente 7.600 rosales, con los que se renovará buena parte de la colección vegetal existente.
Creado en 1945, este espacio constituye uno de los jardines urbanos con mayor tradición de Valladolid. Tras ocho décadas de funcionamiento, el deterioro de algunos de sus elementos, el envejecimiento de las plantaciones y la necesidad de adaptar su mantenimiento a criterios actuales de sostenibilidad han llevado al Ayuntamiento a plantear la mayor intervención realizada en La Rosaleda desde su construcción.
La propuesta mantendrá el trazado general del jardín y sus principales elementos históricos, aunque introducirá una nueva organización vegetal y sensorial. El objetivo es prolongar el periodo de floración, reducir las necesidades de mantenimiento y reforzar el valor ecológico del espacio sin alterar su estructura paisajística original.

Cuatro jardines cromáticos y un recorrido por los cinco sentidos
La actuación se concentrará en los cuatro grandes parterres de La Rosaleda, que serán renovados respetando su configuración histórica. Cada uno se convertirá en un jardín cromático dedicado a uno de estos colores: blanco, rosa, amarillo y rojo.
Las plantaciones se organizarán mediante gradaciones de tonalidades y variedades con distintos periodos de floración. Esta combinación permitirá mantener el interés visual desde la primavera hasta avanzado el otoño y reducir los periodos en los que el jardín presenta una menor densidad floral.
En los parterres interiores se desarrollará la denominada Rosaleda de los Cinco Sentidos. La vista estará vinculada a las composiciones cromáticas; el olfato, a variedades elegidas por la intensidad de su perfume; el tacto, a las diferentes texturas de pétalos, hojas y follajes, y el gusto, a la divulgación de las aplicaciones gastronómicas de determinadas rosas comestibles.
El oído se asociará al refuerzo de la biodiversidad, mediante especies vegetales capaces de atraer abejas, mariposas y aves. El recorrido contará además con paneles interpretativos sobre la historia de la rosa y sus aplicaciones en ámbitos como la horticultura, la perfumería, la gastronomía y la medicina tradicional.

El proyecto incluye también la restauración de los bordillos, bancos, mobiliario urbano y las cuatro pérgolas históricas situadas en las esquinas de la zona central. En el paseo principal se instalará una nueva pérgola porticada de madera, cubierta con plantas trepadoras y concebida como espacio de sombra y estancia.
También se colocarán nuevos bancos y sillas, se sustituirá la fuente de agua potable y se incorporarán papeleras. Parte de los rosales retirados antes del inicio de las obras será replantada en otros parterres del jardín para conservar los ejemplares que se encuentren en buen estado.
Desde el punto de vista ambiental, se mejorará el sistema de riego y se aplicará mulching vegetal sobre el terreno. Este acolchado permitirá conservar la humedad, reducir la aparición de malas hierbas, proteger el suelo frente a cambios de temperatura y disminuir las necesidades de riego.
Iluminación dinámica para incorporar el jardín a Ríos de Luz
La renovación incluirá una nueva instalación de iluminación que permitirá integrar La Rosaleda en el recorrido urbano Ríos de Luz. El sistema podrá generar diferentes escenas lumínicas y adaptar la apariencia nocturna del jardín a distintos periodos del año.
Los paseos incorporarán iluminación rasante inspirada en los colores del río Pisuerga. Esta solución se utilizará para marcar los recorridos peatonales y destacar las texturas del pavimento y de la vegetación desde una posición cercana al suelo.
La nueva pérgola del paseo principal contará con iluminación específica para resaltar tanto su estructura de madera como las plantas trepadoras. De este modo, el elemento mantendrá su presencia visual durante la noche y fuera de los principales periodos de floración.

El diseño de la instalación deberá coordinar la iluminación ornamental con las necesidades funcionales de los recorridos. La posición, orientación y apantallamiento de las luminarias serán determinantes para controlar el deslumbramiento y evitar la emisión de luz hacia zonas innecesarias.
La presencia de vegetación, polinizadores y aves también hará necesario ajustar los niveles lumínicos y los horarios de funcionamiento. Una iluminación dinámica correctamente programada puede permitir la reducción del flujo durante las horas de menor uso y limitar la incidencia de la luz sobre el entorno natural.
Con esta actuación, La Rosaleda conservará su estructura histórica, pero incorporará una colección vegetal renovada, nuevos criterios de gestión sostenible y una iluminación capaz de modificar la percepción nocturna del jardín. El resultado será un espacio con una mayor continuidad de floración y un recorrido organizado alrededor del color, los aromas, las texturas y la biodiversidad.
Fuente de imágenes: Ayuntamiento de Valladolid

