La coronación definitiva de la Torre de Jesucristo de la Basílica de la Sagrada Familia abre una nueva etapa en la construcción del templo diseñado por Antoni Gaudí. Con sus 172,5 metros de altura, la torre convertirá a la basílica en la más alta del mundo y su remate con una gran cruz revestida de vidrio y cerámica esmaltada en blanco incorporará un sistema avanzado de iluminación gracias a la Fundación Endesa.
El Arzobispado de Barcelona ha suscrito un convenio de colaboración con la Fundación Endesa para desarrollar el proyecto de iluminación artística de la cruz. La actuación no solo pretende poner en valor el significado simbólico y la singularidad arquitectónica de la torre, sino que integra criterios de sostenibilidad y eficiencia energética acordes con las exigencias actuales en materia de intervención patrimonial.

En el interior de la cruz se incorporará el Agnus Dei, una pieza artística realizada en vidrio y oro que se alojará en un hiperboloide estructural del que partirán 24 haces luminosos. Esta configuración permitirá articular una iluminación simbólica en los extremos de los brazos de la cruz, al tiempo que se desarrollará una iluminación interior que acompañará la superficie de la escalera, el rellano y el tramo superior de la torre, integrando funcionalidad y expresión plástica en un mismo planteamiento lumínico
El diseño global del conjunto se ha concebido para establecer una continuidad entre la luz natural y la artificial. Durante el día, el vidrio y la cerámica esmaltada blanca potenciarán su brillo mediante la reflexión solar, reforzando la presencia visual de la cruz en el perfil urbano. Por la noche, el sistema de iluminación activará el volumen desde el interior y proyectará su simbología mediante un sistema de inscripción fosforescente accionado con tecnología láser, una solución que intensifica el carácter espiritual y monumental del templo sin alterar su lectura arquitectónica.
El acto de firma del convenio se celebró en el Palacio Episcopal de Barcelona y reunió a los principales representantes de las entidades implicadas. Asistieron el presidente de Endesa y de la Fundación Endesa, Juan Sánchez-Calero; el cardenal y arzobispo de Barcelona, Juan José Omella; la directora general de la fundación, María Malaxechavarria; y el presidente delegado de la Basílica de la Sagrada Familia, Esteve Camps. También estuvieron presentes el director de Endesa en Cataluña, Enric Brazís; la patrona de la fundación, Isabel Buesa; y el director general del templo, Xavier Martínez.
Para Juan Sánchez-Calero, presidente de Endesa y de Fundación Endesa, “este proyecto refleja cómo la tecnología puede ponerse al servicio del patrimonio para realzar su belleza y al mismo tiempo hacerlo más eficiente, sostenible y accesible a la ciudadanía. Nuestra colaboración en la iluminación de la cruz de la Torre de Jesucristo responde al compromiso de integrar innovación y respeto por la obra de Gaudí. Estamos encantados de poder contribuir, una vez más, a realzar el esplendor de este monumento emblemático, un referente indiscutible en la historia de Barcelona y de nuestro país”
Por su parte, el cardenal Juan José Omella ha señalado que “Para Gaudí, la luz es el reflejo de lo divino y la esencia de la belleza, y su uso es una parte fundamental en la inspiración de la Sagrada Familia. La estructura exterior, de la recientemente coronada Torre de Jesucristo utiliza cerámica blanca y vidrio para reflejar la luz del sol y por la noche, se iluminará internamente de una forma sostenible y eficiente.”

Una cruz que llega al cielo de Barcelona
La Torre de Jesucristo es la torre central del conjunto de la Basílica de la Sagrada Familia y articula el sistema vertical concebido por Antoni Gaudí. Rodeada por las cuatro torres de los Evangelistas —conectadas mediante pasarelas— y por la torre de la Virgen María, presenta planta dodecagonal y alcanzará una altura total de 172,5 metros.
La torre, de planta dodecagonal y construida mediante paneles prefabricados de piedra tesada —un sistema que combina piedra y acero—, ha sido levantada por fases desde 2018. Su terminal, decorado con inscripciones cerámicas de alabanza a Jesucristo, sirve de base a la cruz tridimensional de cuatro brazos, revestida de vidrio y cerámica esmaltada en blanco.
La cruz fue fabricada en Alemania y posteriormente trasladada en módulos para su ensamblaje en la Basílica de la Sagrada Familia, donde se completó prácticamente en su totalidad. Los revestimientos de cerámica esmaltada blanca, la piedra interior y los elementos de vidrio se produjeron en distintos talleres y fábricas de Cataluña.
Las piezas llegaron desmontadas y se premontaron sobre una plataforma situada a 54 metros de altura, desde donde se izaron en siete elementos principales: el brazo inferior, el núcleo central, los cuatro brazos laterales y el brazo superior. En este último se integra la ya mencionada escultura del Agnus Dei, creada por Andrea Mastrovito, materializando la voluntad de Antoni Gaudí de situar el Cordero en el centro simbólico de la cruz, visible desde el interior del conjunto.

Fuente de imagen de portada: Basílica de la Sagrada Familia

