Está claro que la vigencia de un producto no depende únicamente de la tecnología que lo sustenta, sino también de la claridad conceptual que lo originó. Algunas piezas mantienen su relevancia durante décadas porque resuelven necesidades cotidianas con sencillez, porque encarnan una estética reconocible o porque se integran fácilmente en espacios en constante transformación.
Ese es el caso de la lámpara Dalù, diseñada por Vico Magistretti a mediados del siglo XX, y del porta-paraguas Dedalo, obra de Emma Gismondi Schweinberger. Ambas piezas, hoy vinculadas respectivamente a Artemide y Danese Milano, regresan con una ampliación cromática que, más que un gesto estético, funciona como una actualización cultural y material sobre objetos que ya se han convertido en referencias consolidadas.

Dalù: esencia intacta a todo color
La reedición de Dalù, la lámpara concebida por Vico Magistretti a mediados de la década de 1960, continúa ampliando su presencia en el catálogo contemporáneo gracias a la incorporación de una nueva paleta cromática.
Hasta ahora disponible en negro, blanco y naranja —colores que formaban parte de sus primeras reinterpretaciones modernas—, la familia se extiende ahora con cinco tonalidades adicionales: azul claro, lavanda, azul Klein, amarillo y verde. Esta selección introduce matices más vibrantes y contemporáneos que dialogan con entornos arquitectónicos y de interiorismo muy diversos, desde espacios residenciales hasta áreas de trabajo y proyectos contract.
Más allá del color, la esencia de Dalù permanece intacta. Su cuerpo, formado por una carcasa de termoplástico moldeado en una sola pieza, ejemplifica uno de los principios fundamentales del diseño industrial de la época: la búsqueda de geometrías continuas y autoportantes que resolvieran simultáneamente función, estabilidad y expresión formal. Esta simplicidad estructural, que ha permitido a la pieza mantener su vigencia durante décadas, facilita también su integración en ambientes muy diferentes.
Dedalo: funcionalidad renovada en nuevos colores
Por su parte Dedalo, el paragüero diseñado por Emma Gismondi Schweinberger para Danese Milano, incorpora ahora la nueva paleta cromática presentada por la firma, ampliando las posibilidades de integración en entornos arquitectónicos y de interiorismo contemporáneo.

Esta actualización viene a reforzar la lectura funcional de un objeto que, desde su creación, destaca por la claridad de su planteamiento y por la inteligencia con la que resuelve una necesidad cotidiana.
Su diseño, que combina mínima complejidad formal con una respuesta técnica eficaz, permite que Dedalo funcione de manera fiable tanto en entornos domésticos como en espacios de uso intensivo, donde se requiere resistencia, estabilidad y facilidad de mantenimiento.

En conjunto, la actualización cromática de Dalù y Dedalo demuestra cómo ciertos diseños pueden seguir evolucionando sin perder la lógica técnica y formal que los hizo relevantes en su origen. La incorporación de nuevos colores no altera su esencia, pero sí amplía su capacidad de integrarse en arquitecturas y usos contemporáneos, manteniendo el equilibrio entre tradición, innovación material y vigencia funcional. Son piezas que, décadas después de su creación, continúan mostrando un atractivo sostenido y una solidez conceptual que las sitúa como referentes estables dentro del diseño.
Imágenes: Artemide – Danese Milano

