La cantidad de luz disponible en un espacio peatonal influye en nuestra capacidad para desplazarnos por él, pero ¿importa también la composición espectral de esa iluminación? ¿Y puede ese efecto cambiar con la edad o cuando el entorno exige una mayor atención?
Una investigación publicada en Building and Environment ha abordado estas cuestiones combinando medidas de movilidad, actividad cerebral y percepción subjetiva. El estudio analizó a 38 adultos jóvenes y mayores mientras caminaban bajo distintas condiciones de iluminación, modificando simultáneamente tres variables: la iluminancia —5 o 500 lux—, las características espectrales de la luz —2700 K o 6000 K— y la complejidad del recorrido mediante la presencia o ausencia de obstáculos.
Los resultados muestran que las condiciones de menor iluminancia y la iluminación más cálida ralentizaron la marcha, mientras que una mayor cantidad de luz y la condición de 6000 K, enriquecida en azul, favorecieron desplazamientos más rápidos. El efecto fue especialmente relevante entre los participantes de mayor edad cuando se enfrentaban a situaciones visual y cognitivamente más exigentes.
Pero el experimento fue más allá de medir cuánto tardaban en caminar. Mediante espectroscopia funcional de infrarrojo cercano (fNIRS), los investigadores registraron también la actividad de la corteza prefrontal durante los recorridos y analizaron la percepción de confort visual y de esfuerzo físico y mental.

Más allá de los lux
El estudio parte de una base bien establecida en la literatura científica: la iluminación interviene en el rendimiento visual, pero sus efectos pueden extenderse también al comportamiento, la actividad cognitiva y la movilidad.
Esta cuestión adquiere especial importancia en las personas mayores. Caminar por un espacio no constituye únicamente una tarea motora automática. Cuando aparecen obstáculos o disminuye la información visual disponible, el desplazamiento exige mayores recursos atencionales, una circunstancia particularmente relevante durante el envejecimiento.
La literatura previa había estudiado diferentes relaciones entre iluminación, visión, movilidad y actividad cognitiva. Sin embargo, los autores identifican una laguna concreta: sigue siendo limitada la evidencia que relaciona simultáneamente la intensidad y el espectro de la iluminación con el comportamiento real durante la marcha y con los mecanismos cognitivos que intervienen en ella.
Ese es precisamente el salto que pretende dar la investigación. La hipótesis de partida es que las características de la iluminación pueden modificar la forma de afrontar el desplazamiento y que estos efectos pueden ser diferentes según la edad y la dificultad del entorno. En particular, el trabajo examina hasta qué punto aumentar la iluminancia o modificar la composición espectral puede favorecer el comportamiento durante la marcha y alterar la implicación cognitiva necesaria para completar el recorrido.
El planteamiento permite así, evaluar conjuntamente tres dimensiones: el rendimiento funcional de la marcha, la respuesta de la corteza prefrontal y la experiencia subjetiva del participante.

Un laboratorio peatonal para observar mientras caminamos
Para estudiar estas relaciones, los investigadores diseñaron un experimento con 38 participantes, distribuidos entre adultos jóvenes y mayores, que realizaron diferentes tareas de marcha en un laboratorio peatonal a escala real.
Las condiciones se modificaron sistemáticamente combinando dos niveles de iluminancia, 5 y 500 lux, con dos configuraciones espectralmente diferenciadas, correspondientes a 2700 K y 6000 K. Esta última representa la condición con mayor contenido de azul utilizada en el estudio.
A estas variables se añadió la complejidad ambiental. Los participantes realizaron los recorridos tanto en condiciones más sencillas como en escenarios que incorporaban obstáculos, obligándoles a prestar mayor atención durante el desplazamiento.
La principal medida de rendimiento fue el tiempo empleado en caminar, utilizado como indicador funcional de movilidad. Los investigadores pudieron así comparar cuánto tardaba cada participante en completar las tareas bajo las distintas combinaciones de iluminación y dificultad.
Paralelamente, se registró la actividad de la corteza prefrontal mediante fNIRS. Esta técnica permite seguir cambios hemodinámicos corticales y se utilizó en el experimento como indicador de la implicación cognitiva durante la marcha.
Finalmente, después de las diferentes condiciones, los participantes realizaron valoraciones subjetivas sobre tres variables: confort visual, esfuerzo físico percibido y esfuerzo mental percibido.
Este planteamiento multimodal permite observar un mismo fenómeno desde tres perspectivas diferentes: qué hace la persona, cómo responde su corteza prefrontal y cómo percibe subjetivamente la experiencia.

Resultados obtenidos
Los resultados de movilidad muestran un patrón claro. Las condiciones de menor iluminancia y luz más cálida aumentaron el tiempo de marcha, mientras que los 500 lux y la iluminación enriquecida en azul estuvieron asociados con desplazamientos más rápidos.
Esto indica que la respuesta no dependió exclusivamente de la cantidad de luz. Manteniendo el espectro como una variable experimental independiente, los investigadores encontraron también diferencias asociadas a sus características espectrales.
La edad introdujo además un efecto significativo en esta relación. Los adultos mayores caminaron, en términos generales, más lentamente que los jóvenes, pero también fueron quienes mostraron mayores beneficios con la iluminación enriquecida en azul, especialmente cuando el entorno presentaba mayores exigencias visuales y cognitivas y cuando la iluminancia era reducida.
La actividad cerebral aportó otra dimensión al resultado. Las mediciones con fNIRS mostraron que la actividad de la corteza prefrontal era sensible a las propiedades espectrales de la iluminación y a la complejidad ambiental.
Los autores interpretan estos cambios como una modulación selectiva de los recursos prefrontales relacionados con el apoyo atencional durante la marcha, y no simplemente como un aumento general de la carga cognitiva.
La percepción subjetiva fue coherente con parte de estos resultados. Los participantes declararon mayor esfuerzo bajo condiciones de iluminación tenue. Sin embargo, la utilización de la luz enriquecida en azul no produjo una reducción del confort visual.
El trabajo muestra así que iluminancia, espectro y complejidad del entorno actúan conjuntamente sobre el comportamiento durante la marcha y que sus efectos no son idénticos para todas las edades.

Del nivel de iluminación al diseño espectral de los espacios peatonales
La investigación concluye que los criterios de diseño de iluminación peatonal podrían beneficiarse de considerar las características espectrales junto con la iluminancia.
Los resultados son especialmente relevantes para las personas mayores, que mostraron una respuesta más acusada a la iluminación enriquecida en azul en condiciones de baja iluminancia y mayor complejidad.
No obstante, el estudio presenta limitaciones. Se realizó con 38 participantes en un entorno experimental controlado, utilizando únicamente dos niveles de iluminancia y dos condiciones espectrales. Además, el tiempo de marcha fue el principal indicador funcional utilizado.
Por ello, los resultados no permiten afirmar directamente que una determinada iluminación reduzca caídas o accidentes, ya que estos aspectos no fueron evaluados.
Será necesario comprobar en futuras investigaciones si los efectos observados se mantienen en escenarios peatonales reales, con otras configuraciones de iluminación y con muestras más amplias.
Aun con estas limitaciones, el estudio aporta evidencia de que la composición espectral de la luz puede modificar tanto el comportamiento durante la marcha como la respuesta cognitiva asociada al desplazamiento, abriendo una vía para incorporar el espectro como una variable adicional en el diseño de espacios peatonales.

Puede acceder al paper completo de la investigación a través del siguiente enlace:
https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0360132326005287
Portada: imagen de recurso generada por IA que no pertenece a la investigación

