Autor: Salvi
Material, normativa y diseño en la base de los proyectos de iluminación
En los proyectos de alumbrado público, la atención suele centrarse en la luminaria, la tecnología óptica o los sistemas de control. Sin embargo, existe un elemento estructural que condiciona de forma decisiva la seguridad, la durabilidad y el comportamiento del conjunto: la columna. Desde la experiencia de Salvi en proyectos de alumbrado urbano y vial, este artículo analiza el papel de las columnas de aluminio como infraestructura urbana, abordando criterios de material, normativa y diseño desde una perspectiva técnica y aplicada.
La columna: un elemento estructural, no un accesorio
En el diseño de un sistema de alumbrado público, la columna suele percibirse como un elemento secundario, casi como un soporte neutro. En la práctica, su elección tiene un impacto directo en aspectos clave del proyecto: seguridad vial, mantenimiento, adaptación al entorno y vida útil de la instalación.
En Salvi, abordamos la columna como el punto de unión entre la luminaria y el terreno, un elemento que asume cargas permanentes y variables, responde a acciones de viento, se expone de forma continua a condiciones ambientales exigentes y, en determinados contextos, debe comportarse de manera controlada en caso de impacto. Por ello, no es un componente intercambiable, sino una infraestructura estructural que debe analizarse con el mismo rigor técnico que el resto del sistema.
En entornos urbanos complejos, carreteras, zonas costeras o espacios públicos con alta exposición, esta visión resulta clave para garantizar un funcionamiento fiable a lo largo del tiempo.

El aluminio como material para infraestructuras urbanas
El aluminio es uno de los materiales más utilizados en infraestructuras urbanas contemporáneas por su equilibrio entre propiedades mecánicas, comportamiento frente al entorno y versatilidad constructiva.
Desde el punto de vista estructural, su baja densidad (en torno a 2.700 kg/m3) permite reducir el peso de la columna sin comprometer la resistencia necesaria para cumplir con las exigencias normativas. En Salvi, esta característica se traduce en soluciones que facilitan el transporte, la manipulación y la instalación, especialmente relevantes en entornos donde es necesario minimizar tiempos de obra y afecciones al espacio público.
Otro aspecto determinante es su estabilidad a lo largo del tiempo. El aluminio mantiene un comportamiento fiable durante ciclos de vida prolongados, lo que lo hace adecuado para infraestructuras que permanecen en servicio durante décadas, como ocurre en el alumbrado público.
Además, se trata de un material totalmente reciclable, capaz de reincorporarse a nuevos ciclos productivos sin pérdida de propiedades. Su uso extendido en sectores como la construcción y el transporte ha permitido consolidar cadenas de reciclaje maduras en Europa, integrándolo en modelos de economía circular basados en procesos industriales contrastados.
Por todo ello, en Salvi la elección del aluminio para columnas de alumbrado responde a una decisión técnica, fundamentada en criterios de comportamiento mecánico, durabilidad y gestión del ciclo de vida.
Resistencia a la corrosión y comportamiento en entornos exigentes
La exposición continuada al entorno es uno de los factores que más condiciona la vida útil de una columna de alumbrado. Humedad, salinidad, contaminación atmosférica o contacto directo con el suelo pueden acelerar los procesos de deterioro si no se abordan desde el diseño.
El aluminio presenta un comportamiento especialmente estable frente a la corrosión gracias a la formación natural de una capa protectora que actúa como barrera frente a la oxidación. Esta propiedad se tiene especialmente en cuenta en proyectos situados en zonas costeras, paseos marítimos, áreas industriales o entornos urbanos con elevada humedad, donde otros materiales requieren tratamientos adicionales o un mantenimiento más intensivo.
En las columnas de alumbrado, este comportamiento no depende únicamente del material, sino también de la aleación empleada y del diseño constructivo. Aleaciones como la EN AW-6063, habituales en los procesos de extrusión que utilizamos, ofrecen un equilibrio adecuado entre resistencia mecánica y durabilidad frente a la corrosión, lo que las hace aptas para aplicaciones exteriores exigentes.
El contacto con el terreno constituye otro punto crítico. Por ello, en el diseño de nuestras columnas se presta especial atención a la base, la separación respecto al nivel del suelo y la incorporación de sistemas de aislamiento eléctrico, con el objetivo de evitar la corrosión electrogalvánica y prolongar la vida útil de la infraestructura.
Frente a soluciones basadas en materiales poliméricos, el aluminio presenta además una ventaja clave en términos de estabilidad a largo plazo frente a la radiación solar. Mientras que muchos polímeros pueden experimentar degradación por efecto de los rayos ultravioleta —traducida en pérdida de propiedades mecánicas, decoloración o fragilización progresiva—, el aluminio no sufre degradación estructural por exposición UV, manteniendo inalteradas sus prestaciones mecánicas a lo largo del tiempo.
Adicionalmente, al tratarse de un material conductor, el aluminio no presenta riesgos asociados a la acumulación de electricidad estática, un fenómeno habitual en materiales plásticos expuestos al exterior, especialmente en entornos secos o con elevada radiación solar. Este comportamiento contribuye a una mayor estabilidad funcional y a una reducción de riesgos en instalaciones de alumbrado ubicadas en espacios públicos y entornos urbanos.
Seguridad pasiva: cuando la estructura también protege
Además de su función portante, la columna de alumbrado puede desempeñar un papel relevante en la seguridad vial. En este contexto, la seguridad pasiva se refiere a la capacidad de una estructura de reducir la gravedad de las lesiones de los ocupantes de un vehículo en caso de impacto.
La normativa europea EN 12767 establece los requisitos de comportamiento de las estructuras de soporte del equipamiento viario frente a colisiones, clasificándolas según su capacidad de absorción de energía. Esta clasificación distingue entre estructuras de alta absorción (HE), baja absorción (LE) y sin absorción de energía (NE).
En Salvi, las columnas de aluminio se diseñan para baja absorción de energía (LE) en aquellos contextos donde este comportamiento resulta más adecuado. En caso de colisión, la estructura se deforma o se rompe de forma controlada, limitando la desaceleración del vehículo y reduciendo las cargas transmitidas al habitáculo.
Este enfoque no busca evitar el impacto, sino gestionar sus consecuencias, integrando la seguridad pasiva como un criterio más de diseño, al mismo nivel que la resistencia estructural o la durabilidad.
Diseño estructural y proceso de fabricación
El comportamiento de una columna de alumbrado no depende únicamente del material, sino también del proceso de fabricación y del diseño estructural aplicado.
En Salvi, las columnas de aluminio se fabrican mediante procesos de extrusión, que permiten obtener perfiles de una sola pieza, sin soldaduras longitudinales. Esta solución mejora la continuidad estructural del conjunto y reduce puntos críticos susceptibles de fallo o corrosión.
El diseño incorpora refuerzos en zonas especialmente solicitadas, como el entorno de la puerta de servicio, donde se concentran esfuerzos estructurales y operaciones de mantenimiento.
Desde el punto de vista normativo, el diseño y la verificación de las columnas se rigen por la norma EN 40, lo que permite su marcado CE y garantiza el cumplimiento de los estándares europeos aplicables.
Instalación, mantenimiento y ciclo de vida
La forma en que una columna se instala y se mantiene a lo largo del tiempo tiene un impacto directo en los costes operativos y en la calidad del espacio urbano.
La ligereza del aluminio permite a Salvi desarrollar soluciones que simplifican las operaciones de transporte e instalación, reduciendo medios auxiliares, tiempos de montaje y afecciones al entorno. Este aspecto resulta especialmente relevante en zonas urbanas consolidadas.
Desde el punto de vista del mantenimiento, el diseño de la columna es determinante. La accesibilidad a los componentes eléctricos, la disposición de la puerta de servicio y la protección frente a la intemperie influyen directamente en la seguridad y eficiencia de las operaciones periódicas.
La gestión del contacto con el suelo vuelve a ser un aspecto clave. Por ello, se incorporan soluciones como el aislamiento de la placa base, elementos de fijación no conductores o ánodos de sacrificio, que permiten reducir los procesos de corrosión en esta zona especialmente sensible y alargar la vida útil de la infraestructura.

Pensar la columna como parte del sistema
En el alumbrado público contemporáneo, la columna no puede entenderse como un elemento aislado ni como un simple soporte para la luminaria. Forma parte de un sistema complejo en el que confluyen criterios estructurales, normativos, ambientales y de seguridad.
La experiencia de Salvi en proyectos de alumbrado urbano y viario demuestra que integrar estos criterios desde las fases iniciales del proyecto permite desarrollar soluciones más coherentes con el entorno y con las exigencias técnicas actuales.
En un contexto en el que las ciudades demandan infraestructuras más eficientes, seguras y duraderas, prestar atención a los elementos que sostienen el sistema es tan importante como innovar en las tecnologías visibles. La columna, discreta pero determinante, sigue siendo una pieza clave para garantizar la fiabilidad del alumbrado público a lo largo del tiempo.
Imágenes: Salvi

