Artemide incorpora a su catálogo dos nuevas colecciones de luminarias murales diseñadas por Carlotta de Bevilacqua: Agathe y Ulrich und Diotima. Ambas propuestas se sitúan en el ámbito del aplique arquitectónico, una tipología que exige resolver en un volumen muy reducido cuestiones de distribución lumínica, confort visual, integración espacial, disipación térmica y presencia formal.

Agathe trabaja desde la síntesis. La luminaria reduce el aplique a un volumen esencial, construido a partir de la geometría pura del cuboide. Su presencia se define por unas líneas limpias y una estructura compacta que concentra la atención en la luz. La emisión bidireccional, hacia arriba y hacia abajo, se consigue mediante dos difusores retranqueados en el interior del cuerpo, una solución que permite iluminar la pared de forma controlada y reforzar la lectura arquitectónica del espacio.
Su diseño discreto y la disponibilidad de diferentes acabados facilitan su integración en entornos residenciales y contract. La posibilidad de regular la intensidad lumínica amplía su uso en proyectos donde la iluminación mural debe adaptarse a distintas escenas, desde una luz ambiental suave hasta una iluminación de apoyo más marcada sobre los paramentos.

Frente a la sobriedad geométrica de Agathe, Ulrich und Diotima plantea una relación más expresiva entre estructura y material. La colección nace del encuentro entre unas bases de geometría mínima y una esfera de vidrio soplado Craquelé, cuya textura y color aportan una presencia más reconocible al conjunto.
Las bases se han reducido a lo esencial, pero integran en su interior un sistema optoelectrónico con LED a tensión de red, desarrollado para ofrecer una luz de calidad ocupando el menor espacio posible. Esta compactación permite resolver la parte técnica de la luminaria sin alterar la limpieza formal del diseño.

La colección se presenta en dos versiones. En la primera, un pequeño volumen cuadrado con bordes redondeados apenas sobresale de la pared, lo suficiente para orientar correctamente el haz de luz. El punto de fijación queda oculto mediante un montaje empotrado enrasado, reforzando la sensación de ligereza del conjunto. En la segunda versión, la base adopta un perfil en forma de L, siguiendo su contorno y permitiendo su fijación directa al paramento.
El nombre de la colección remite a dos personajes de la novela de Robert Musil: Ulrich y Diotima. Esa referencia literaria sirve para expresar el contraste que define la luminaria: la sobriedad casi anónima de las bases frente al carácter más visible y singular del vidrio. La esfera Craquelé se obtiene mediante un proceso de choque térmico que hace que cada pieza presente variaciones propias, convirtiendo el difusor en un elemento único dentro de una solución técnicamente precisa.

Con Agathe y Ulrich und Diotima, Artemide amplía su propuesta de iluminación mural con dos colecciones que exploran formas distintas de reducir el volumen de la luminaria y dar protagonismo a la luz. Una lo hace desde la geometría esencial y la emisión bidireccional; la otra, desde el contraste entre una base técnica mínima y la expresividad del vidrio soplado. Ambas están concebidas para integrarse en proyectos residenciales y contract, ofreciendo al prescriptor soluciones compactas, versátiles y con una identidad formal claramente definida.
Imágenes: ARTEMIDE

