ams OSRAM ha confirmado que mantiene conversaciones avanzadas para la posible venta de determinados negocios como parte de su plan de desapalancamiento acelerado, una estrategia anunciada en la primavera de 2025 con la que el grupo pretende reducir de forma significativa su nivel de endeudamiento y reforzar su solidez financiera en un entorno industrial cada vez más exigente.
La confirmación llega tras la aparición de rumores de mercado sobre una posible desinversión en algunas áreas del fabricante austroalemán, una hipótesis que la compañía ha decidido abordar públicamente para delimitar el alcance real de las conversaciones y evitar lecturas que apunten a un repliegue de carácter industrial.
Aunque no ha concretado qué actividades podrían verse afectadas, ams OSRAM sí ha subrayado que cualquier operación se enmarca en un objetivo preciso: generar ingresos por desinversiones por encima de los 500 millones de euros sin poner en riesgo los activos considerados estratégicos para su futuro tecnológico. En esta línea, el grupo ha querido dejar claro que el centro de Premstaetten, en Austria, seguirá siendo una pieza clave de su estructura a largo plazo.
La compañía reconoce, no obstante, que los contactos se encuentran todavía en una fase de negociación avanzada sin garantías sobre su desenlace final, y que responden a una hoja de ruta financiera orientada a ganar margen de maniobra en un contexto marcado por la presión sobre los márgenes, la volatilidad de la demanda y el endurecimiento de las condiciones de financiación en la industria tecnológica europea.

Un grupo híbrido en un entorno de alta presión financiera
Desde la integración de ams y OSRAM, el grupo ha mantenido una posición singular en la industria: pocos actores combinan, bajo una misma estructura, capacidades profundas en semiconductores analógicos, sensores ópticos, emisores LED, láseres y soluciones fotónicas avanzadas. Esta amplitud tecnológica ha sido, al mismo tiempo, una fortaleza estratégica y una fuente de complejidad financiera.
La adquisición de OSRAM supuso una apuesta clara por consolidar una plataforma europea de optoelectrónica de referencia mundial, pero también incrementó significativamente el apalancamiento del grupo en un momento de alta incertidumbre macroeconómica. A partir de 2023, el deterioro de algunos mercados finales —especialmente automoción y consumo electrónico— y la desaceleración de la inversión industrial en determinados segmentos tecnológicos obligaron a replantear las prioridades.
El plan de desapalancamiento anunciado en 2025 respondía precisamente a esta realidad: reducir deuda para recuperar margen de maniobra estratégica, estabilizar la estructura de costes y proteger las inversiones en áreas consideradas críticas para el futuro del grupo, como la fotónica integrada, los sensores para movilidad avanzada y la iluminación de altas prestaciones para aplicaciones profesionales.
Fuente de imágenes: ams OSRAM

